IA: la ‘máquina’ es sólo cálculo, no hay que tener miedo – Ciencia y Tecnología

(ANSA) – TRIESTE, 22 NOV – Sin miedo a la «máquina», la inteligencia artificial es tecnología, cálculo, matemática, y como tal debe ser tratada sin miedo a los algoritmos que pueden operar de forma autónoma, tal vez contra el hombre, o incluso desarrollar una conciencia. Es un mensaje tranquilizador que surgió del encuentro «Carta de Trieste para la Inteligencia Artificial: IA y asistencia sanitaria, entre ética y salud», celebrado anoche en la Cámara de Comercio de Venecia Julia.
No es un lugar aleatorio, dado que, como subrayó el propio vicepresidente de la Cciaa VG, Massimiliano Ciarrocchi, este organismo «a lo largo del tiempo ha sido pionero en muchos sectores, incluidos los tecnológicos, y por eso hoy sigue desempeñando este papel, examinando las cuestiones relacionadas, de hecho, con la IA». Uno de los aspectos abordados fue el de las aplicaciones de la IA en el mundo de la salud. La profesora y especialista en pediatría del hospital Burlo-Garofolo de Trieste Laura Travan ha reiterado varias veces que «la medicina no es bioingeniería, no es cálculo» señalando que «lo que cura es también el contacto piel con piel, la relación humana » como lo han demostrado algunos estudios. Y desde el punto de vista de la seguridad de los datos, aseguró que «hay mucha atención: en Italia la normativa sobre el tema es muy seria». Argumentos en los que también estuvo totalmente de acuerdo otro médico de Burlo, Gabriele Cont.
Aún más desencantado está Diego Bravar, presidente de Biovalley Investment Partner, que se ocupa sobre todo de la tecnología y la innovación en el mundo de la asistencia sanitaria: «La IA en la asistencia sanitaria es un dispositivo médico como muchos otros, por lo que no debemos tener miedo a los cambios». Por otro lado, «el algoritmo es cálculo», «no hay que temer la ventaja de la máquina y hablar demasiado de esta preocupación es negativo». Todo es cierto, pero con algunas condiciones, precisó el teólogo Don Ettore Malnati, uno de los promotores de la Carta de Trieste para la Inteligencia Artificial: «El algoritmo debe ser siempre gestionado por el hombre, nunca debe confiarse a un robot», porque lo fundamental es «no perder la humanización». Si «el mundo se ha vuelto demasiado individualista», quizás también debido al progreso tecnológico generalizado, «es esencial no perder la solidaridad». ¿Y el papel de la religión en este proceso? «La religión ha aprendido a no ir en contra de la ciencia, pero es necesario tener precaución».
(MANEJAR).

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