Los loros son una excepción a la regla de la evolución, ya que utilizan una forma completamente diferente de crear la capacidad de cambiar el color de las plumas en un mismo individuo.
Periquitos (Ara macao) con 3 colores típicos: amarillo, rojo y azul (Foto: Getty).
En el reino animal, las aves son algunos de los animales más coloridos. La mayoría de ellos utiliza un grupo de pigmentos llamados carotenoides para crear los colores brillantes de sus plumas, absorbidos a través de su dieta basada en plantas.
Sin embargo, los loros son una excepción a esta regla, ya que han evolucionado de una forma completamente nueva para crear la capacidad de cambiar el color de las plumas en un mismo individuo.
Una nueva investigación publicada en la revista Current Biology ha descubierto que el cambio en el color de las plumas amarillas y rojas de los loros está relacionado con una enzima llamada ALDH3A2.
Esta enzima juega un papel importante en la conversión de los pigmentos que crean las plumas rojas y amarillas de los loros.
Específicamente, el equipo de investigación descubrió que cuando las plumas de los loros en crecimiento contienen muchas enzimas, se vuelven amarillas. Sin embargo, cuando el contenido de enzimas sea menor, serán de color rojo.
Los científicos también han demostrado que, en poblaciones de loros y algunas especies de gorriones salvajes, las mutaciones en algunos genes pueden cambiar significativamente la estructura química de los pigmentos, creando diferencias en la estructura química del pigmento que distingue los colores del pelaje.
Allí, un solo átomo de oxígeno puede cambiar el proceso evolutivo, creando una nueva forma de pigmento con una apariencia diferente.
Esta observación quedó demostrada después de que los investigadores observaran un cambio en la pigmentación de las plumas de los loros de rojo a amarillo y viceversa en los gorriones.
Esta evolución única nos recuerda una vez más la magia de la naturaleza y demuestra que la evolución es un proceso continuo.
Allí, cada individuo de una población contiene un conjunto único de genes y cada pequeña variación es producto de millones de años de evolución pasada.
También podría ser clave para el desarrollo de una nueva especie en el futuro.
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