Mañueco salva la reforma de la ley contra la violencia de género que quedó bloqueada durante su pacto con Vox | España

El presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco (PP), anunció este lunes la recuperación del proyecto de reforma de la ley contra la violencia de género en la comunidad. Mañueco se comporta así después de que, en julio, Vox rompiera unilateralmente el primer pacto firmado por ambos partidos a escala nacional. El PP gobierna ahora en solitario y, sin el estímulo de la ultraderecha, retoma la legislación concebida en 2021, cuando gobernaba con Ciudadanos. Desde abril de 2022, con la llegada del partido de Santiago Abascal al ejecutivo regional, no se sabe nada del reglamento, cuyo nombre fue vetado por las tesis del exvicepresidente Juan García-Gallardo. «Contra la violencia de todo tipo, y especialmente contra la violencia machista, no hay lugar para la tibieza», afirmó Mañueco en un discurso en el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, subrayando la expresión «violencia machista» diluida con Vox.

La declaración del presidente tuvo lugar en un centro público de atención a mujeres víctimas de violencia sexual en Salamanca, ciudad de la que fue alcalde y de donde es originario. La alianza con Vox provocó cerca de dos años de hibernación de la ley, prácticamente concluida en el trámite legal y parlamentario previo a su aprobación, ya que podría haber sido impulsada a finales de 2022, pero los de Gallardo frustraron esa línea ideológica. El actual corresponde al año 2010, moderno entonces pero ahora obsoleto.

El contexto recuerda el decreto de Memoria Histórica de 2018, que el PP aceptó solo, pero que los ultras pidieron que fuera sustituido por una Ley de Concordia que aún no ha sido sancionada y que, dado el divorcio parlamentario, es poco probable que se recupere. La dirigente informó que este martes la ley contra la violencia de género será enviada al Consejo Consultivo de Castilla y León, que la examinará jurídicamente, luego la aprobará en el Consejo de Gobierno y finalmente la enviará a las Cortes, donde, salvo su anterior Miembros, hay grupos contrarios al reconocimiento de esta violencia. La ley podría estar operativa a mediados de 2025 si no hay obstáculos en el trámite parlamentario.

Mañueco aludió a «nuevas formas de violencia», incluidas las virtuales derivadas de las redes sociales y la hiperconectividad de los teléfonos móviles, inexistentes o escasas en 2010, o a la violencia indirecta, con la que los hombres atacan o matan a sus hijos para causar el máximo dolor a sus hijos. sus socios. “El único número que nos importa es cero, no puede haber denuncias, no puede haber ataques, no puede haber agresiones, nunca más. Contra la violencia de todo tipo, y sobre todo contra la violencia machista, no hay lugar para la tibieza», proclamó la líder del Consejo, libre de la trampa de Vox, que equiparaba la violencia doméstica con la situación endémica de violencia contra las mujeres. “En el Gobierno de Castilla y León estamos comprometidos al 100% con la violencia machista. Las víctimas tienen todo nuestro apoyo”, concluyó en Salamanca.

El líder territorial del PP, el primero que necesitó los votos de Vox para gobernar, rompe con la deriva marcada por los de Gallardo, que pidieron una ley sobre «violencia doméstica» que se perdió en los meandros del trámite parlamentario y que no No parece que vaya a ascender ahora que Mañueco no gobierna en coalición y necesita el apoyo del resto de grupos de la Cámara. Vox apoyó esta intervención con la convocatoria de minutos de silencio ante cualquier delito o violencia doméstica, sin distinguir entre los cometidos por hombres sobre mujeres, además de los frecuentes exabruptos de Gallardo. La exvicepresidenta llegó a tachar de “despiadadas” a las mujeres que afirmaban ser víctimas de violencia de género para conseguir la custodia de sus hijos. «España es el único país donde existe una ley que ofrece incentivos perversos a personas desalmadas para utilizar una ley para explotarla», afirmó la ex alto funcionaria, además de calificar la legislación española para la protección de las mujeres como una «anomalía del mundo civilizado». mundo.» Mañueco ha tenido que distanciarse repetidamente de esos mensajes, aunque rara vez ha condenado o desautorizado los comentarios de su aliado.

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