Hoysegún el calendario, tienen banquete el:
- Amfiloquios, Amfiloquia.
- Helena, Lenos.
Agios Amfiloquios
Agios Amfilochios era un capadocio, contemporáneo de Basilio el Grande y su amigo.
Distinguido por su gran educación y piedad, fue nombrado obispo de Iconio en el año 344 d.C. Fue un excelente obispo y participó en el Segundo Concilio Ecuménico de Constantinopla, donde destacó. Anfiloquio no sólo tenía autoridad en su propia Iglesia, sino que su autoridad moral se había extendido también a otras áreas.
Así, intervino también en las Iglesias cercanas, donde aseguró la paz y corrigió la palabra de verdad. Porque en su trabajo se guió por las palabras divinamente inspiradas del apóstol Pablo: «Estudiate como discípulo para presentarte a Dios, trabaja sin vergüenza, corrigiendo la palabra de verdad». (2 Timoteo, v. 15). Es decir, dice el apóstol Pablo, trata de presentarte a Dios como un trabajador probado y perfecto, que no se avergüenza de su obra bien hecha, y enseña correctamente la palabra de verdad. En la carta a Amfiloquio, Basilio el Grande revela el brillante carácter moral de Anfiloquio. Le ruega que asista a la fiesta de honor de los mártires de Cesarea, para que sea más modesta, porque el pueblo de Cesarea lo ama más que a cualquier otro obispo.
Anfiloquio compuso varios discursos sobre nuestra ortodoxia y murió pacíficamente en el año 394 d.C.
Agios Grigorios Akragantinos
San Gregorio nació en Akraganta, Sicilia, de padres piadosos y ricos, Charitona y Theodoti. Fue bautizado por el obispo Potamion, quien lo crió, educó y clasificó en las filas del Santo clero, durante los años del rey Justiniano de Rinotmitos (685 – 695 d.C.).
A la edad de dieciocho años realizó una peregrinación a Tierra Santa y allí fue ordenado diácono por el obispo de Jerusalén Makarios. Luego regresó a Bizancio y de allí a Roma, donde por sus grandes virtudes y gran educación fue ascendido al obispado de Acragantino.
En esta diócesis encontró feroces acusadores de dos clérigos, Savino y Criscentius, que lo calumniaron por adulterio. Pero de manera milagrosa Gregorio los avergonzó y tomó de nuevo la Iglesia después de dos años de prisión y unas vacaciones. Luego realizó otros milagros.
Falleció pacíficamente en la vejez en el año 690 d.C.
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