El anteproyecto de Constitución guineana, actualmente en discusión, no merece el calificativo de «proyecto unificador». Lejos de unificar a la nación, exacerba las tensiones y lleva al país por el peligroso camino de la obstinación de una junta sin consideración ni respeto por el pueblo. Este texto, cuyo evidente copiado y pegado contribuye a hacerlo sospechoso, es un insulto a la inteligencia del pueblo guineano.
El lema “Una Constitución que se nos parezca y nos una” es un engaño grotesco. En realidad, este anteproyecto allana el camino para un régimen totalitario incompatible con la aspiración legítima a la democracia y la justicia social. Los excesos autoritarios de la junta militar son palpables: la prohibición sistemática de manifestaciones, el cierre de medios independientes, las desapariciones forzadas, los secuestros y los exilios forzosos de opositores políticos y actores sociales constituyen una clara negación de los derechos fundamentales.
En lugar de preocuparse por el bienestar de la población, la junta parece más interesada en el enriquecimiento personal. Casos de robo, malversación de fondos públicos, enriquecimiento ilícito y corrupción a gran escala, saqueo de los recursos naturales, condenan a la precariedad a las generaciones presentes y futuras. A menos que nos preparemos para lo peor y detengamos a tiempo a esta banda organizada de depredadores sin igual, cuyo único plan es el desmoronamiento de Guinea después de llenarse los bolsillos.
La sombra de una candidatura del jefe de la junta se cierne sobre este proyecto constitucional. Esta perspectiva, lejos de aliviar las tensiones, corre el riesgo de avivar las brasas de la discordia y desencadenar nueva violencia política y social. Guinea no merece ese futuro.
Dansa Kourouma y sus asesores tienen la gran responsabilidad de decir la verdad a los guineanos. Mentirle al pueblo significa traicionarlo. Es hora de romper con esta estrategia de manipulación y entablar un diálogo sincero e inclusivo con todos los sectores de la sociedad para desarrollar una Constitución verdaderamente consensuada, respetuosa de los derechos humanos y que garantice un futuro estable y próspero para Guinea. Una Constitución que refleje las aspiraciones del pueblo y no las ambiciones personales de un hombre o de un clan. El futuro de Guinea es demasiado valioso para sacrificarlo en el altar de una ambición excesiva. Es hora de elegir el camino de la paz, la justicia y la democracia. La nación se tambalea como nunca antes. Corresponde al pueblo mártir de Guinea sacar todas las consecuencias.
Souleymane Souza KONATÉ, presidenta de la Comisión de Comunicaciones de la ANAD y asesora de comunicaciones de Cellou Dalein Diallo.
