Muchos países europeos, incluida Finlandia, han comenzado a abandonar las esponjas tradicionales para lavar los platos.
Así lo informó URA-Inform con referencia a Tsn.
Además, en algunos lugares incluso está prohibido el uso de esponjas. El principal motivo de esta prohibición es la dificultad de su eliminación, ya que en la naturaleza una esponja tarda unos 50 años en descomponerse, lo que la hace peligrosa para el medio ambiente.
En Finlandia, en lugar de esponjas, se utiliza un cepillo especial para lavar los platos, llamado astiaharja. Traducido del finlandés significa «cepillo para platos». Esta herramienta es mucho más ecológica e higiénica que una esponja. Algunos hogares finlandeses están equipados con versiones más modernas de cepillos que se conectan a una manguera para suministrar detergente.
Otro problema importante con las esponjas no es sólo su durabilidad, sino también su capacidad para retener la humedad. Su estructura celular crea un ambiente favorable para la proliferación de bacterias y hongos. Las investigaciones confirman que las esponjas pueden ser un verdadero caldo de cultivo para los microorganismos. Los intentos de desinfectarlos, por ejemplo, en el lavavajillas, destruyen sólo hasta el 57% de las bacterias. Hervir y lavar a máquina son menos efectivos (47% y 43% respectivamente) y el procesamiento en microondas es prácticamente inútil.
Los cepillos, a diferencia de las esponjas, tienen cerdas escasas, lo que significa que se secan rápidamente y acumulan menos microorganismos dañinos. Los expertos los consideran una excelente alternativa. Y la opción más cómoda y respetuosa con el medio ambiente es utilizar un lavavajillas, lo que elimina por completo la necesidad de utilizar esponjas o cepillos.
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