Todos los cómics argentinos en un solo lugar | Exposición en la Biblioteca Nacional – 2024-12-11 13:08:59

2024-12-11 13:08:59

La frase está dentro. un collage de Max Cachimba: “El milagro de las tintas”. Una página situada en la entrada de la sala de exposiciones de Centro Argentino del Cómic y Humor Gráfico de la Biblioteca Nacional (Agüero 2502). Una página pequeña, de morados y rojos intensos, creada en collage en 1994 (cuando empezaban a brotar los fanzines de cómics que serían la primavera tres años después), una página explosiva, en la que Cachimba parece querer incluirlo todo. y el espectáculo quien retoma su frase, El milagro de las tintas. Colección de dibujos animados y humor gráfico de la Biblioteca Nacional También quiere mostrarlo todo: la profunda (y hermosa y adorable) colección de la historia del noveno arte en Argentina, al menos la que el equipo del Centro ha logrado reunir –con mucho esfuerzo y dedicación– a lo largo de los últimos doce años. .

La exposición, que se montará hasta diciembre del próximo año, Se someterá a renovaciones parciales a lo largo de los meses. “No conseguimos todo lo que queremos mostrar”, confió Página/12 días antes de la apertura José María Gutiérrez, uno de los fundadores del Centro y curador de El milagro de las tintas. Gutiérrez está orgulloso –y con razón– del trabajo que ha realizado su oficina durante más de una década. “Y conseguir todo este material no le cuesta ni un centavo a la Biblioteca”. se destaca cuando se le pregunta. «Todas estas son donaciones patrióticas». Durante la inauguración, el propio Gutiérrez retomó esa idea y celebró la trabajo incansable en ese sentido de su pareja Giuditta Gociol. “Mucho de lo que hay aquí es resultado de su gestión”, subrayó.

¿Y qué hay en las paredes del Centro? Momentos increíbles de la historia de la caricatura argentina. Hermosas páginas. Bocetos. Productos derivados de todo tipo. Obras paralelas de diferentes artistas. Cuadernos de guionistas. Incluso guiones. Pantallas con obras digitales (primera experiencia del Centro con estos materiales, explica Gutiérrez). Pequeñas joyas, obras enormes, grandes autores de todos los tiempos. Es difícil resumirlo porque la lista de nombres no sólo es muy larga (hay más de sesenta obras expuestas), sino que a otros podría parecer injusta.

¿Basta decir Francisco Solano López, Tabaré, Caloi, Alberto Brócoli, Roberto Fontanarrosa, Carlos Trillo, Juan Zanotto, Lucho Olivera, Robin Wood, José Luis Salinas, Héctor Germán Oesterheld, Hugo Pratt, Oski? ¿Y mencionar a Demócrito (Eduardo Sojo) y su litografía de 1887? Pero podemos destacar a Demócrito sin mencionar su obra. Don Quixote dialogar con centro comercial postreo¿Por Frank Vega, producido 130 años después? ¿Qué hacer entonces con Daniela Kantor, con Caro Chinaski, con Liniers o el Tute? ¿No están hablando con Fola? ¿O con Salvador Sanz, Paula Boffo, Juan Sáenz Valiente, Lucas Varela y muchos otros con, precisamente, los Zanotto, los Olivera, los Salinas?

“Esta muestra produce un efecto de equivalencia entre autores consagrados y otros no tanto, pero que dialogan porque pertenecen a la producción argentina y porque estamos en la Biblioteca Borges, también con la historia universal”, reflexiona sobre el tema. Guillermo David, Director de Cultura de la Biblioteca Nacional. La exposición, añade David, conecta obras del siglo XIX con “los niños que producen hoy” y presenta gran parte de lo mejor de la producción del siglo XX del país.

Al mismo tiempo, vea todo este material expuesto en la sala circular del Centro causa una profunda impresión. De inmediato sintetiza y valida el trabajo de más de una década de Gociol y Gutiérrez. El Centro Argentino del Cómic y del Humor Gráfico viene a completar la colección de la Biblioteca Nacional, que en algunos períodos de su historia ignoró la producción de revistas de cómic, o no pudo trabajar de otra manera con los materiales que le llegaban ( como fanzines). El equipo del Centro no sólo encontró (y a veces inventó) una forma de trabajar, organizarse y ponerse a disposición del público y de los investigadores esa herencia también dio entidad institucional a la historia de una disciplina en la que Argentina se destaca a nivel internacional. La conservación de estas páginas, cedidas por los propios artistas, sus herederos, editores o coleccionistas, en un espacio de este tipo no es sólo la síntesis de un milagro cotidiano hecho de papel y tinta. es demasiado un homenaje y una apuesta de futuro de la cultura argentina.

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