La UE ha tomado medidas contra casi 50 de esos buques, prohibiéndoles transportar petróleo y productos petrolíferos rusos desde puertos de la UE y utilizar los servicios de empresas europeas.
En junio, la UE ya había incluido más de 20 barcos en la lista de sanciones.
Rusia ha sido acusada durante mucho tiempo de utilizar barcos que no son propiedad de compañías navieras occidentales ni están asegurados por compañías de seguros occidentales para eludir los límites occidentales de precios sobre las exportaciones de petróleo ruso a terceros países.
Los expertos creen que estos buques suponen importantes riesgos para la navegación y el medio ambiente, ya que muchos de estos petroleros son obsoletos, presentan deficiencias técnicas y en ocasiones no utilizan un sistema de identificación automática.
Los vecinos de Rusia llevan meses pidiendo medidas más duras contra los armadores, operadores y compañías de seguros implicados.
