El anuncio salió mal, en un contexto de crisis interna dentro del grupo. La marca deportiva Decathlon pagará a su accionista, la asociación de la familia Mulliez (AFM), propietaria también del distribuidor Auchan, donde casi 2.400 puestos de trabajo están amenazados, mil millones de euros en dividendos para el ejercicio 2024, dijeron el viernes dos sindicatos.
«No hay dinero para negociaciones de alto nivel, mutuas o NAO», negociaciones anuales obligatorias, pero al mismo tiempo «los accionistas familiares obtienen mil millones de euros en dividendos» para 2024, se quejó el primer sindicato, la CFTC, en su página de Facebook. «La CFDT Décathlon está conmocionada por el anuncio de esta mañana en el comité del grupo Decathlon: a partir del lunes se pagarán mil millones de euros en dividendos a los accionistas de la asociación de la familia Mulliez (AFM) para el año 2024», afirma la CFDT. está indignado.
Una fuente cercana a la dirección explicó a la – que esta cantidad correspondía a «una distribución de las reservas acumuladas en el seno de la empresa a lo largo del tiempo por los accionistas». «Se distribuye a todos los accionistas, incluidos los más de 60.000 empleados de la empresa», continúa esta fuente.
La AFM declinó hacer comentarios.
2.389 puestos de trabajo en riesgo
El anuncio se produce cuando otra marca de la galaxia Mulliez, la distribuidora de alimentos Auchan, anunció un gran plan social que pone en riesgo un total de 2.389 puestos de trabajo y que incluye el cierre de una docena de tiendas y tres almacenes.
La federación de servicios CFDT había pedido que se presentaran propuestas de reclasificación en otras empresas de la galaxia Mulliez, como Leroy Merlin o Decathlon.
Leroy Merlin también llevó a cabo en los últimos meses una rescisión contractual colectiva en su sede de Lezennes, en las afueras de Lille, que provocó la salida de 130 empleados, informó el viernes la marca a la -, confirmando informaciones de Les Échos.
El “imperio” de Mulliez no es “un grupo en sentido estricto”, sino “una galaxia de empresas unidas por el hecho de estar controladas por miembros de la asociación de la familia Mulliez (AFM)”, explica Bertrand Gobin, autor del libro “ La cara oculta del imperio Mulliez”. Estas marcas incluyen Kiabi, Flunch, Boulanger y Norauto.
La CFDT también pidió esta semana a los parlamentarios que crearan una comisión de investigación «para poder comprender realmente para qué se utiliza el dinero público» por las distintas marcas de AFM, según una carta a la que tuvo acceso la -.
