jEl jueves 28 de noviembre, en París, un centenar de agricultores tapiaron la entrada del Instituto Nacional de Investigación sobre Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (INRAE), exigiendo su cierre. Al mismo tiempo, en Maisons-Alfort (Val-de-Marne), otros hacen lo propio ante la Agencia Nacional de Seguridad Alimentaria, Ambiental y de la Salud en el Trabajo (ANSES). Después de los ataques contra la Oficina Francesa de Biodiversidad (OFB) y sus agentes, estas acciones marcan un hito.
Ya no se atacan sólo las prefecturas, las oficinas de los funcionarios electos o las sedes de las asociaciones de protección del medio ambiente, sino también las instituciones responsables de apoyar y proteger a los propios agricultores. Esa misma tarde, en un sorprendente tuit, la ministra de Agricultura, Annie Genevard, apoyó de facto estas acciones.
La violencia ha alcanzado niveles sin precedentes en las últimas semanas. Desde hace meses los locales de la policía ambiental son atacados, tomados y dañados, documentos (quejas, informes, etc.) saqueados y destruidos, agentes amenazados. En total, la OFB presentó unas cincuenta denuncias. France Nature Environnement denuncia hechos similares y anuncia que ha emprendido acciones legales.
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