2024-12-20 23:16:09
La Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó este viernes a El Salvador por impedir el aborto en 2013 de una mujer, públicamente conocida como Beatriz, pese a que su vida corría peligro y el feto presentaba una malformación congénita. Por primera vez, la Corte Continental se pronunció sobre un caso relacionado con el aborto, que en El Salvador está prohibido en cualquier forma con penas de prisión de dos a ocho años.pero habitualmente interpretado por el sistema judicial como homicidio agravado, que conlleva penas de hasta 50 años de prisión.
«El Estado (salvadoreño) es responsable de la violación de los derechos a la integridad personal, a la intimidad y a la salud (…) en perjuicio de Beatriz», indicó el tribunal continental con sede en San José, notificando la sentencia.
Beatriz, seudónimo utilizado para proteger la identidad de la mujer, tenía 22 años y padecía una enfermedad autoinmune llamada lupus eritematoso sistémico. En la duodécima semana de embarazo, su feto sufrió anencefalia, que es la ausencia de desarrollo cerebral durante el embarazo.
«El Estado es responsable de la violación del derecho a la protección judicial» de la víctima cuando la Corte Constitucional salvadoreña rechazó su solicitud de aborto, dijo la Corte. 81 días después de solicitar un aborto, Beatriz se puso de parto y tuvo que someterse a una cesárea de emergencia a las 26 semanas de embarazo. El niño murió cinco horas después.
En una entrevista exclusiva con la – en 2013 desde el hospital de San Salvador, donde estaba internada, Beatriz dijo: «Quiero una cesárea, primero por mi salud y porque el bebé no vivirá. Lo que me hicieron no estuvo bien, me hicieron sufrir».
«La justicia triunfa»
Beatriz, fallecida en 2017 en un accidente automovilístico, ya había tenido un primer embarazo en 2011 complicado por una preeclampsia (hipertensión durante el embarazo) ligada a su enfermedad autoinmune, que obligó a los médicos a practicarle una cesárea para salvar la vida de su feto. Después de 38 días de hospitalización, el niño sobrevivió.
«Lo que realmente queremos es que otras mujeres no pasen por lo que pasó mi hermana». El hermano de Beatriz, quien prefirió no revelar su identidad, lo dijo en 2023 al inicio de las audiencias en la Corte Interamericana.
Beatriz era originaria de la ciudad de La Noria Tierra Blanca, 100 km al sureste de San Salvador. Su caso es sólo un ejemplo de la situación de las mujeres, especialmente las de bajos ingresos, en países donde el aborto está prohibido. “La condición médica de Beatriz requirió un deber especial de protección por parte del Estado, mediante la prestación de atención médica diligente y oportuna, y ella no la recibió”, subrayó el fallo. En San Salvador, activistas feministas acogieron con alegría la sentencia.
«La justicia triunfa. Estamos felices, hoy 20 de diciembre es un día que pasa a la historia por la justicia reproductiva de las mujeres»dijo la abogada Angélica Rivas de la Colectiva Feminista.
En América Latina, el aborto es legal en Argentina, Colombia, Cuba, Uruguay y algunos estados de México. En Chile es ilegal, salvo riesgo para la salud de la madre, violación o malformaciones del feto. En El Salvador, Honduras, Nicaragua, Haití y República Dominicana está absolutamente prohibido.
Medidas correctivas
El Tribunal ordenó medidas de compensación: «debe adoptar lineamientos y guías de intervención para el personal médico y judicial ante embarazos que pongan en riesgo la vida o la salud de la madre». Y el Estado salvadoreño debe adoptar medidas que garanticen «la seguridad jurídica para afrontar situaciones como la de este caso».
Las audiencias comenzaron en marzo de 2023 en el caso, que fue llevado a la Corte por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), con sede en Washington, que actúa como fiscal en estos juicios.
Luego de la situación vivida por Beatriz, El Salvador cambió varios protocolos de tratamiento para mujeres embarazadas. Sin embargo, la Corte consideró que «persisten vacíos en la legislación para una atención adecuada y oportuna a casos como el de Beatriz».
¿Qué pasó con Beatriz?
Beatriz tenía un hijo pequeño con su marido cuando descubrió que estaba embarazada de nuevo. Vivían en una zona rural de El Salvador. Tenía lupus eritematoso sistémico agravado por insuficiencia renal y artritis reumatoide y se le diagnosticó un embarazo potencialmente mortal. También se trataba del embarazo de un feto anencefálico (sin cerebro), que no tenía posibilidades de sobrevivir. Aunque quince médicos especialistas de la maternidad donde estuvo internada le dijeron que debía abortar, no aprobaron esta práctica debido a la criminalización absoluta del aborto que impera en el país.
El hecho ocurrió en 2013 y tuvo amplia repercusión internacional. Beatriz recurrió a la Justicia pero la Sala Constitucional, máximo órgano judicial de El Salvador, le negó la autorización para abortar. Las organizaciones que acompañaron a la joven llevaron el caso a la Corte Interamericana, que obligó al país a garantizar la interrupción de ese embarazo. Beatriz tuvo que esperar 81 días para que esta práctica fuera legal en la mayoría de los países. Le realizaron una cesárea precoz y el feto murió a las pocas horas de nacer, como era de esperar.
La tragedia no terminó ahí para la joven: su salud se deterioró a consecuencia de ello. Y el 8 de octubre de 2017, Beatriz falleció a causa de una neumonía contraída en el hospital tras ser internada por un accidente automovilístico: después de todo lo sucedido, su salud era demasiado frágil para resistir.
Desde que modificó su Código Penal en 1998 y endureció su legislación en materia de aborto, El Salvador ha acumulado indicios, indicios, recomendaciones de diversos órganos y también de otros Estados, incluida una sentencia de condena de esta misma Corte Interamericana en el caso conocido como Manuela. , por la detención y posterior muerte de una mujer que padecía una emergencia obstétrica y condenada a 30 años de prisión acusada de asesinato.
legislación salvadoreña
La penalización total del aborto en El Salvador está vigente desde 1998, cuando se modificaron el Código Penal y la Constitución, y se eliminaron las tres causales vigentes desde 1974 por las cuales era legal la interrupción voluntaria del embarazo: en caso de peligro para el salud o vida de la mujer, malformación congénita del feto incompatible con la vida y si el embarazo fue resultado de una violación. En la reforma de la Constitución se otorgó al embrión y al feto la condición de persona y se estableció la protección del derecho a la vida desde el momento de la concepción.
En El Salvador el aborto es considerado un delito, incluso cuando es necesario para salvar la vida de la mujer embarazada. Tiene penas de 2 a 8 años de prisión. Pero las mujeres que llegan con urgencias obstétricas con interrupciones del embarazo son denunciadas por sospecha de aborto espontáneo. Y muchos terminan con sentencias de 30 o 40 años de prisión por asesinato con agravantes.
Desde 2009, el Grupo Ciudadanos, en alianza con organizaciones nacionales e internacionales, ha logrado la libertad de 65 de estas mujeres injustamente criminalizadas. Todos fueron reportados por el sistema de salud pública.
Un dato impactante: en El Salvador el suicidio es la primera causa indirecta de muerte materna entre adolescentes embarazadas. La encuesta del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) “¿No hay opciones? muertes maternas por suicidio de 2019 revelaron que para quitarse la vida, en un intento desesperado de afrontar embarazos no deseados -a veces forzados o impuestos tras abusos sexuales-, se envenenan con herbicidas y pesticidas.
La Corte Interamericana acaba de abrir el camino para remediar muchas atrocidades.
