La coalición del Primer Ministro Dick Schoof, que asumió el poder en julio, anunció que, conforme a los deseos de su principal componente, el Partido por la Libertad (PVV, extrema derecha) de Geert Wilders, los Países Bajos desarrollarán “la política de inmigración más estricta jamás creada”. Sin embargo, el conjunto de disposiciones que entrarán en vigor a finales de año llega tarde, tropieza con obstáculos legales o divide a los cuatro partidos gobernantes.
Por ahora sólo el restablecimiento de los controles. “aleatoriedad mejorada” en las fronteras, una medida destinada a combatir la inmigración ilegal. Cuarenta y seis municipios y empresas han criticado estas medidas que, según ellos, tendrán poco efecto ya que será imposible controlar los aproximadamente 800 puntos de entrada al país.
Marjolein Faber, ministra de Asilo y Migraciones, cercana al líder del PVV, es objeto de otras críticas. Su partido intentó impulsar la idea de una ley de emergencia necesaria, en su opinión, para resolver una crisis de asilo de proporciones sin precedentes. En realidad, en 2023 se presentaron alrededor de 38.000 solicitudes de asilo, o 2,1 por cada 1.000 habitantes, mientras que la media europea es de 2,3 y en Alemania de 2,5. En el primer semestre de 2024 el número de solicitudes disminuyó un 25%. “La continua afirmación de que cada vez llegan más refugiados a los Países Bajos que a todos los demás países es sencillamente errónea”dice Mark Klaassen, profesor de derecho de inmigración en la Universidad de Leiden.
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