El ataque sufrido por una familia en un pueblo de tafí viejo Desató un debate sobre el funcionamiento de las empresas privadas. seguridad. El caso Ostengo, como ya lo saben los medios, volvió a levantar un telón que dejó en evidencia la informalidad, la falta de controles y que el sueño de vivir en un lugar seguro es difícil de realizar.
miércoles 11 de diciembre Andrés Ostengo Estaba a punto de cenar cuando su esposa descubrió que cuatro personas habían entrado a su casa. Todos huyeron en diferentes direcciones, pero los delincuentes siguieron los pasos del abogado y del empresario. Nunca lograron localizarlo y los desconocidos huyeron. el fiscal Carlos Picón investiga un caso que para algunos fue un intento de robo y para la víctima un secuestro.
Inseguridad en Tafí Viejo: violento ataque contra una familia en un pueblo
La polémica estalló porque los atacantes ingresaron por el país vecino, rompiendo el tejido que los separa. Al realizar las investigaciones pertinentes, la víctima descubrió que la agencia contratada por sus vecinos era ilegal porque no estaba registrada ante el Ministerio de Seguridad, como lo exige la normativa vigente. LA GACETA pudo confirmar que al día siguiente de la publicación del caso, la administración del país cortó vínculos con el organismo que brindaba el servicio, no porque estuviera falto de documentos, sino porque había fallado en el trabajo que debía realizar.
“Esta es una situación muy preocupante no sólo para mí, sino me atrevo a decir para toda la sociedad. El Estado debe ejercer un control estricto para acabar y castigar la informalidad”, afirmó. Álvaro Zelarayánrepresentante legal de Ostengo. “Hay que tener en cuenta que estos organismos buscan a cualquier persona sin preocuparse si tiene antecedentes penales y, sin ningún tipo de preparación, realizan funciones de celadores”, añadió.
Problemas
Agostino Pelli Es especialista en seguridad y hasta hace un año era dueño de una empresa que brindaba este servicio. “Este es un problema que viene desde hace más de 25 años. La raíz del problema es que no existe un control efectivo. Hasta donde supe, la Policía contó con un vehículo y cuatro personas para realizar esta tarea en toda la provincia. Es imposible que hagan bien su trabajo”, explicó.
“Ahora el foco está en pueblos o barrios privados, pero la realidad indica que es un problema que empezó con los famosos”.silbatos en los barrios. Ahora se ha abierto una nueva oportunidad de negocio: los edificios”, afirmó. “Muchos consorcios, por cuestiones de costes, en lugar de contratar uno, dos o tres porteros, optan por una agencia de seguridad”, añadió en entrevista con LA GACETA.
Son pocos los barrios del Gran San Miguel de Tucumán que no lo tienen silbatos. Se trata de personas que organizan un grupo encargado de custodiar las casas. El servicio, que en su mayor parte vale entre 3.000 y 5.000 dólares. “Los vecinos ignoran dos cosas fundamentales. Una es que no saben quiénes son las personas que realizan esa tarea. La otra, no menos importante, es que quien contrata tiene responsabilidad civil por lo que le pueda pasar o lo que pueda hacer en el desempeño de sus funciones”, explicó Pelli.

LA PROPIEDAD. Los ladrones habían ingresado rompiendo la tela que separa el barrio de un pueblo cercano, en el que se encontraba un organismo de seguridad.
Gastos
“El coste de los gastos incide directamente en la selección de los organismos de seguridad. “Ésta es una realidad que no se puede ignorar”, explicó. Melina Fioroni, la cual se dedica a la administración de consorcios de barrios cerrados o privados. “Pero también hay que tener en cuenta otro detalle: no todos estos lugares tienen la misma estructura. En el primer nivel, los desarrolladores han incluido en sus diseños sistemas de seguridad como cámaras de seguridad y mejora de la iluminación, por poner solo un ejemplo”, agregó.
El especialista, que también es abogado, explicó que los socios del consorcio se inclinan por el servicio más barato. “No les importa que les informen que se trata de agencias no autorizadas legalmente y que esto puede tener consecuencias. Sólo pretenden pagar los menores gastos posibles”, resumió.
Fioroni estima que contratar una agencia no autorizada es tres veces más barato que una agencia conforme. “En cualquier caso no es garantía de nada. A pesar de lo que muchos puedan pensar, la posibilidad de error humano existe y por eso es importante elegir empresas que cuenten con soporte tecnológico. Claro que esto es más caro”, afirmó el profesional.
“Hay una dura realidad: a los dueños les importa muy poco el servicio de seguridad y no hablamos sólo de los costos, sino también de la tarea que realizan. «No es necesario ser un especialista para comprender que no están haciendo su trabajo», dijo Pelli.
“Me apuntó con un arma”: el impactante relato del ataque vivido en un barrio privado de Tafí Viejo

Zelarayán también dijo que recomendará a los tucumanos utilizar todos los medios para garantizar la legalidad, idoneidad y seriedad de las agencias que contraten. “También sería muy importante que el reglamento o estatuto de cuartos privados exija que todos los empleados tengan un certificado de buena conducta y también un informe del registro nacional de reincidentes”, insistió.
Fioroni dijo que los consorcios que administran toman estas precauciones. “También es importante aclarar que a todas las personas que trabajan en esos lugares se les controla al entrar y salir. En Buenos Aires, debido a la cantidad de hechos registrados, se están realizando controles a los autos de los vecinos”, concluyó.
Recomendaciones
– Contratar agencias de seguridad autorizadas para brindar el servicio.
– En caso contrario, solicitar informes de antecedentes a las personas que realizan el trabajo.
– Informar a la Policía de cualquier situación extraña detectada con los empleados.
– Obligar al consorcio a identificar correctamente a las personas que accedan al barrio.
– Alentar a los administradores a informar todos los casos de inseguridad registrados.
– Comprobar la tarea realizada por los agentes de seguridad.
Números oficiales
Hay 90 empresas autorizadas para garantizar la seguridad en todo el territorio provincial
“El caso registrado en la localidad de Tafí Viejo movilizó a los dueños de empresas de seguridad. “Comenzaron a presentar los documentos de todos los empleados”, dijo el secretario de Seguridad, Gustavo Vizcarra, responsable de supervisar las agencias. “Estamos constantemente abordando el tema, pero cada vez es más complicado. Por razones económicas, cada vez más tucumanos recurren a estos servicios”, agregó el funcionario.
Según datos oficiales, existen 90 agencias registradas en toda la provincia y cada una cuenta con alrededor de 500 empleados, dado que la base de datos oficial muestra 45.000 empleados dedicados a realizar esta tarea.
“Haremos una especie de censo en todas las localidades y barrios privados para determinar quién presta el servicio”, explicó el jefe policial Joaquín Girveau.
“El mayor problema es la falta de controles. Es como si las autoridades persiguieran a los zoológicos. Es fácil controlar las empresas de seguridad registradas, lo difícil es combatir la informalidad”, comentó Agustín Pelli, experto en seguridad.
un recurso
Algunos creen que los riesgos no importan, la clave es pagar poco para estar seguro
“Vivo en el barrio Modelo desde hace más de 30 años. Después de la muerte de mi esposo, comencé a vivir con mayor seguridad desde el día en que apareció un niño pequeño para ofrecer servicio de vigilancia. Acepté la oferta hace más de 10 años y nunca me ha pasado nada”, dijo María Laura Abdala. “La verdad es que ni siquiera sé cómo se llaman los niños. Siempre cambian, pero son muy educados y no tengo por qué sospechar de ellos”, añadió.
El experto en seguridad Agustín Pelli dijo que los sistemas barriales ya están tan arraigados en la sociedad que es imposible pensar en combatirlos. “No deja de llamarme la atención que muchos de estos ‘pititos’ llevan chaleco policial. ¿De dónde lo obtienen? Siempre pienso que puede ser eficaz reunir a las personas para brindar este servicio. Contratan a cualquiera por dos mangos y brindan el servicio. La tragedia es que nadie sabe quién es ese alguien. “Podría ser un espía que vende datos para que los delincuentes puedan cometer delitos fuera de su horario laboral para no levantar sospechas”, afirmó.
“Esta es una de nuestras mayores preocupaciones. Cualquiera recluta a desempleados y les da un arma para disparar al aire o les regala una tumba. Así que ni siquiera pueden proteger a nadie”, afirmó el jefe de policía Joaquín Girveau.
Incluso las casas de campo y los barrios privados no son inmunes a los robos. “No existe un lugar perfecto para vivir. Se puede tener la mejor agencia de seguridad, pero puede haber un fallo que termine en un delito contra la propiedad”, insistió la administradora del consorcio, Melina Fironi. “Mucha gente viene a estos vecindarios, mucha más de la que mucha gente cree. Del trabajador al doméstico, del jardinero al limpiapiscinas. “Cualquiera puede proporcionar información a los delincuentes”, comentó. “Pero también hay otra realidad. Mucha gente cree que está segura porque cree que vive en un país. Las sorpresas vienen cuando desaparece una bicicleta que dejaron en el jardín o sufren un robo por no dejar una ventana cerrada”, concluyó.
Otra tendencia
Los edificios también recurren a agencias para sustituir a los porteros
“Los gastos se han disparado. En nuestro edificio teníamos porteros de 6 a 20 horas. Gastamos una fortuna. Cuando ambos se jubilaron, un consorcio nos propuso contratar una empresa de seguridad y una empresa de limpieza para realizar las tareas de los porteros”, explicó María Laura Ramírez. “Cuando tiró los presupuestos y nos dimos cuenta de que los gastos se reducirían un 60%, no dudamos en aceptar. La verdad es que nunca me interesó saber si eran legales o no, pensaba en mi billetera”, reconoció la mujer. La administradora Melina Fioroni subrayó que los gastos han aumentado por el valor del servicio eléctrico. «En los barrios privados, como en los edificios, el consumo de espacios comunes es muy importante. Conozco casos de personas que terminaron pagando más gastos que el alquiler, por eso empezaron a pedir una reducción de costos, uno de los cuales era la seguridad», explicó el profesional. «Mientras siga reinando la crisis económica en el país seguirán fenómenos de este tipo, pero lamentablemente la gente no se da cuenta de que esto puede tener un coste», explicó Pablo Caballero, que vive en un edificio donde se pretendía cambiar la situación. portero de un oficial de seguridad. “Cuando supieron cuánto tenían que pagarle a la empresa de seguridad, empezaron a mirar con más cariño al portero”, bromeó.
