Joe Biden, el hombre que, a pesar del peso de su edad, logró unir la OTAN y sacudir los cimientos de algunos de los líderes autoritarios del planeta, ve el último período de su mandato marcado por un ataque terrorista en Nueva Orleans, ocurrido en la vísperas del nuevo año 2025, y que se saldó con la muerte de unas 15 personas, cifra que aún podría aumentar dadas las delicadas condiciones de algunos de los heridos.
El día 20 de este mes, Joe Biden deja de ser Presidente de los Estados Unidos de América (EE.UU.). El mando del ejército más poderoso del mundo y de la mayor economía del planeta pasará a manos de Donald Trump, el republicano que ganó las elecciones del pasado noviembre.
Joe Biden, como señalan varios analistas, ha tenido, a pesar del peso de su edad (tiene 82 años), un compromiso consolador en casi todos los ámbitos de la vida: político, económico, social e internacional.
Unió a la OTAN, la alianza militar más grande del mundo, y sacudió el terreno de algunos de los líderes autoritarios del planeta.
Sin embargo, ya en el último tramo de su mandato considerado “excelente”, especialmente por sus socios europeos, un hombre que conducía un ‘autobús’ en la famosa Bourbon Street, en Nueva Orleans, durante la transición del año a 2025, pisó el umbral. Aceleró y dirigió el vehículo sobre la multitud.
Shamsud Din Jabbar, de 42 años, es estadounidense y en ese momento estaba usando su automóvil como arma y ondeando una bandera del Estado Islámico. Las autoridades policiales que mataron al hombre están investigando el caso como un acto terrorista.
De los datos actualizados hasta la madrugada del jueves 2 se desprende que el número de fallecidos ya había ascendido a unos 15, así como a 35 heridos.
Este mortal incidente acaba empañando el mandato de Biden, cuyo mayor rival, Donald Trump, lo considera responsable de la supuesta debilidad de Estados Unidos.
De 2021 a 2024, Joe Biden tuvo un consulado destacado.
Cuando asumió el cargo, Biden se encontró con un país dividido entre ideas liberales y radicalismo, especialmente en el tema de la gestión de fronteras, ante la entrada de inmigrantes ilegales.
Otros temas que plantearon serios desafíos para la administración Biden fueron la economía interna –con una inflación creciente, pérdida de confianza de los socios europeos, teniendo en cuenta el daño a las relaciones causado por Donald Trump, en su anterior mandato presidencial, que había decidido competir con sus socios, aumentando los impuestos a sus productos que ingresan a territorio norteamericano, así como abandonando el Acuerdo de París sobre el cambio climático, acuerdo que era la bandera de la moralidad y la responsabilidad de ‘Europa Occidental’. Entre otras acciones contrarias a los intereses tradicionales de Estados Unidos, Donald Trump amenazó con abandonar la OTAN, que por un lado servía de apoyo protector a los europeos y, por otro, ampliaba el poder y la influencia de los estadounidenses.
Otro tema difícil que tuvo que enfrentar la administración Biden fue la recuperación del poder y la influencia estadounidense en el mundo, donde surgieron varias otras naciones y comenzaron, junto con algunas administraciones que la precedieron, a burlarse de la nación estadounidense.
China se ha enriquecido, ha mejorado sus fuerzas armadas en términos cualitativos y cuantitativos, ha comenzado a ignorar algunas peticiones norteamericanas, especialmente relacionadas con los derechos humanos en Hong Kong, y ha aumentado la presión sobre Taiwán para que tome el control de ella, cuya consecuencia habría sido significó el fin de la floreciente democracia en ese pequeño espacio que cuenta con poco más de 24 millones de habitantes.
Biden enfrentó muchos desafíos, pero el político los abordó uno por uno.
