Según el Departamento de Estado de Estados Unidos, la proximidad del país a Venezuela, sus fronteras porosas y sus rutas de transporte directas a Europa y América del Norte lo convierten en «un lugar privilegiado para el transbordo de narcóticos».
Durante el estado de emergencia, la policía tendrá autoridad para arrestar a personas sospechosas de estar involucradas en delitos. También tendrán la facultad de «registrar y entrar en locales tanto públicos como privados cuando sea necesario».
La oficina del primer ministro emitió un comunicado diciendo que la intención era «abordar a las personas que representan una amenaza para la seguridad pública, particularmente aquellos involucrados en actividades criminales y el uso ilegal de armas de fuego».
Sin embargo, añadió que no había planes de imponer un toque de queda.
No está claro cómo afectará el estado de emergencia al mundialmente famoso Carnaval de Trinidad, que culminará con un desfile callejero masivo el lunes y martes antes del Miércoles de Ceniza a principios de marzo.
El evento es una importante atracción turística que atrae a decenas de miles de visitantes extranjeros, pero el aumento de las medidas de seguridad podría frenar las festividades.
La medida se produce mientras Trinidad y Tobago se prepara para las elecciones generales, que deben celebrarse en agosto de 2025.
El partido gobernante Movimiento Nacional Popular de Rowley, en el poder desde septiembre de 2015, enfrenta un fuerte desafío del opositor Congreso Nacional Unido, liderado por la ex primera ministra Kamla Persad-Bissessar.
