“El apoyo de Vox está condicionado a lo que los extremeños nos votaron y nos pidieron. Revisar las medidas del acuerdo, reflexionar y corregir el rumbo.» La advertencia de Ángel Pelayo Gordillo, diputado de Vox en Extremadura, a la presidenta extremeña, la popular María Guardiola, resonó en el pleno de la Asamblea Regional del pasado 29 de noviembre. Cinco días después, el partido de Santiago Abascal amenazó con suspender los contactos para apoyar las finanzas públicas en las seis comunidades donde el Partido Popular no tiene mayoría suficiente para sacarlos adelante, si Alberto Núñez Feijóo avanzaba en las negociaciones con el Gobierno central sobre el tema. migratorio. Conversaciones que hoy siguen en el dique seco mientras siguen llegando inmigrantes a Canarias, con los recursos para albergar a menores desbordados. Los líderes autonómicos de Extremadura, Castilla y León, Región de Murcia, Baleares, Aragón y Comunidad Valenciana dieron inmediatamente por hecho que el torpedo de Vox conduciría a la prórroga de los presupuestos autonómicos hasta 2025. Una prórroga que se ha materializado esta semana .
Ya entrado el mes de diciembre, los boletines oficiales de las seis comunidades mencionadas han publicado en los últimos días la ordenanza de ampliación de las cuentas públicas. El Gobierno central también formalizó el traspaso de los Presupuestos Generales del Estado del año pasado -de 380.822 millones de euros- a 2025, tras no haber obtenido el apoyo total de sus socios de Gobierno, y el principal obstáculo fue la resistencia de Juntos. Paralelamente, el PP pretende seguir convenciendo al partido de Carles Puigdemont para que apoye futuras iniciativas. Y así asestar nuevos golpes al ejecutivo de coalición desde dentro de la Cámara, poniendo de relieve su «debilidad parlamentaria». “Contamos con todos menos Bildu para llevar a cabo nuestras políticas. Todos los representantes representados son votos”, subraya un miembro de la ejecutiva popular.
Porque más allá de la ofensiva del Partido Popular centrada en la agenda judicial en torno al presidente Pedro Sánchez, el PP utiliza su incapacidad para obtener una mayoría suficiente como arma contra el Gobierno central. Este mantra se repite también respecto de los presupuestos, herramienta crucial de todo ejecutivo autonómico y estatal. «Este año comienza con algo que hay que subrayar, que supone un lastre para la economía española: la prórroga de los Presupuestos de 2025», dijo el viernes en Madrid la vicesecretaria de Organización del Partido Popular, Carmen Fúnez, subrayando «la clara síntoma de debilidad parlamentaria» y de la «debilidad moral» del Gobierno de Sánchez.
Pero el PP afronta el nuevo año ante un dilema: por un lado critica a La Moncloa por no conseguir apoyo para sus presupuestos; mientras, al otro lado del barco, Génova se esfuerza en apoyar la estabilidad de los líderes populares de las comunidades que no han logrado aprobar sus cuentas públicas tras la salida de Vox el pasado julio por parte de cinco gobiernos -Extremadura, Región de Murcia, Aragón, Castilla y León y Comunidad Valenciana—. Una ruptura que se produjo después de que el PP aceptara el reparto no obligatorio de aproximadamente 400 menores inmigrantes no acompañados en la Península. Tanto en la dirección nacional del PP como en los territorios populares, la consigna de defenderse de Sánchez parte de la misma premisa: que los presupuestos autonómicos, ahora ampliados, fueron diseñados y aprobados para 2024, tras las últimas elecciones autonómicas y tras la formación de los nuevos directivos. En el caso de las cuentas de La Moncloa, el Partido Popular critica que éstas se fijaron para 2023, antes de las elecciones generales y en una legislatura anterior, con diferentes «necesidades económicas» del país.
«Esta comparación da dimensión a la frivolidad con la que actúa la Presidencia del Gobierno», respondió este martes Núñez Feijóo, en una entrevista con los españolesa acusaciones de hipocresía en este sentido por parte de miembros del Ejecutivo. “Si se compara la cuarta economía del euro con una comunidad autónoma es porque hemos perdido el sentido de la proporción. En cualquier caso, me gustaría recordarles que en todas estas autonomías hay un presupuesto vigente. Sánchez prorroga los Presupuestos para una legislatura caducada”, añadió el líder del PP. Antes de finalizar el año, fuentes del gabinete de Feijóo asumieron la «dificultad de interpretar» los futuros movimientos de Vox, del que esperaban decisiones «asimétricas» en función de los territorios.
La formación de Abascal ha dado recientemente pistas sobre sus próximos pasos. El secretario general de Vox, Ignacio Garriga, admitió el pasado domingo, en una entrevista con la agencia Servimedia, que las conversaciones con algunos presidentes territoriales del PP para aprobar los presupuestos autonómicos «se están intensificando en los últimos días». Garriga, por su parte, afirmó que «se está avanzando» y, en línea con los recelos de Génova, reveló que su partido tiene «disposiciones muy diferentes según los líderes autonómicos».
Reparando alianzas
En Aragón, fuentes de la ejecutiva de Jorge Azcón reconocen «contactos discrecionales» con Vox. Eso sí, el barón aragonés todavía no tiene prisa, dado que aún no ha presentado el proyecto de cuentas a la espera de la respuesta del Ministerio de Hacienda, al que exige 87 millones de euros que, calculan, perderán «por el efecto de la despoblación”. En Baleares, la presidenta Marga Prohens retiró su propuesta presupuestaria tras hacer saltar por los aires los puentes con Vox. En el seno del Ejecutivo balear se marca la reanudación a finales de enero. Conversa con los grupos e impulsa un nuevo intento, ya en la sesión de febrero, consciente de la dificultad de arreglar las alianzas. “La idea es negociar con todos. Es cierto que Vox era un aliado privilegiado, pero la situación se ha tensado mucho en. las últimas semanas del año», afirman fuentes del Gobierno de Prohens, que evalúan fórmulas como modificar el crédito hasta que se resuelva el entuerto.
Desde la Región de Murcia, fuentes del equipo del presidente Fernando López Miras mantienen «la voluntad de diálogo». “Esperamos que los intereses partidistas no se antepongan a los intereses generales de la Región de Murcia y que por razones de estrategia política no se bloqueen los presupuestos”, subrayan. En la Comunidad Valenciana, el PP espera que la situación tras la dana favorezca un acuerdo con la ultraderecha. Desde el PSPV-PSOE, su líder, la ministra Diana Morant, dijo feo el jueves que el presidente Carlos Mazón aún no ha puesto «ninguna propuesta sobre la mesa», ya que los socialistas valencianos estaban dispuestos a votar a favor una vez pasada la gota fría.
En el lado opuesto está Castilla y León, donde las perspectivas de conseguir el apoyo de Vox y el PSOE son nulas. Fuentes del gabinete del presidente Alfonso Fernández Mañueco no ven «ninguna posibilidad» de continuar la elaboración de los Presupuestos, presentados en octubre, en los próximos 12 meses. Pero, más allá de la cuestión económica, también ponen de relieve la insuficiencia parlamentaria para poder desarrollar otro tipo de iniciativas legislativas. En cualquier caso, el entorno de Mañueco sigue negando por activa y por pasiva un adelanto electoral en 2025. Una convocatoria para el próximo otoño sería simplemente técnica, dado que las elecciones deberían celebrarse en el invierno de 2026. “Para Vox hay un buen PP y uno, Malo. Y los malos son Guardiola y Mañueco”, añaden las fuentes.
La presidenta de Extremadura, María Guardiola, intentó esta semana reorientar esta relación con un claro guiño a Vox. Y retomó el desafío lanzado por el diputado Gordillo el 29 de diciembre: «Revisar las medidas del acuerdo, reflexionar y corregir el rumbo». El punto 48 del pacto de coalición entre PP y Vox preveía «el impulso de una nueva ley extremeña que esté al servicio de la reconciliación y la concordia real», para derogar la Ley de Memoria Histórica y Democrática de Extremadura aprobada en 2018. Guardiola paralizó la ley en julio tras la salida del partido ultras de su ejecutivo, asegurando que no estaba entre sus «prioridades». Guardiola dio marcha atrás el lunes: el Consejo de Gobierno anunció que sacará del congelador la Ley Concorde y retomará su redacción en 2025, tras la negativa de Vox a favorecer sus proyectos de ley, que continuarán su camino parlamentario este enero.
Queda por ver si el resto de líderes populares replicarán la jugada extremeña con concesiones a los ultras para ajustar sus respectivas cuentas. «Los presidentes autonómicos están comprometidos con la estabilidad de sus comunidades, eso es lo que están haciendo y seguirán haciendo, sin ceder a chantajes ni condicionamientos», afirman fuentes de la dirección nacional del PP. Génova sigue insistiendo en pedir a Sánchez las elecciones generales. En los territorios niegan adelantos electorales si se siguen prorrogando los proyectos de ley. Pero el entorno de Feijóo no descarta del todo este escenario en los próximos meses en algunas autonomías gobernadas por populares con mayorías insuficientes.
