“Quizás de este estanque surja un futuro Rey León”Patrick Weiten sonríe con picardía. En esta fresca mañana de mediados de diciembre de 2024, el presidente del departamento de Mosela –y exdiputado de la UDI– inaugura un sorprendente aparato sobre ruedas: una piscina móvil. En el interior de este cubo azul situado en una acera del municipio rural de Château-Salins, cinco niños aprenden a nadar en una piscina de ocho por dos metros.
Cuatro meses después del éxito de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos (JOP) en Francia, la administración local se sube a la ola de París 2024. Esta inversión de 750.000 euros, que circulará por sus caminos rurales, es el símbolo de ello. “Nuestro departamento está mal equipado en cuanto a piscinas, especialmente en las zonas rurales. Esta herramienta estructurante de la salud, la educación, la seguridad pública y la proximidad es el legado de París 2024”apoya a su presidente.
Mosela no es una de esas comunidades que recortarán su presupuesto deportivo. Aumentado a 13 millones de euros en 2024, año olímpico durante el cual este departamento incrementó sus actividades, se mantendrá en este nivel en 2025. Es decir, algo más del 1% del presupuesto global, donde el Estado no destina sólo el 0,2 al deporte. % propio y tiene previsto reducir su tamaño en 2025 (-273 millones de euros, de los cuales -85 millones al final de los Juegos).
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