Industria financiera africana frente a los desafíos de la transformación y la inclusión digital

La edición 2024 del barómetro del sector financiero africano, dirigida por Deloitte en colaboración con la cumbre del sector finlandés africano (AFIS), ofrece una luz detallada sobre las transformaciones sometidas al sector financiero africano. El estudio, basado en las respuestas de más de 60 jugadores en el sector, explora los desafíos, las estrategias implementadas y las oportunidades que toman forma para el futuro.

Este año surgen diferentes tendencias: una transformación digital que se acelera pero lucha por lograr su totalidad, una mayor necesidad de regulación adaptada, una inclusión financiera aún insuficiente y creciente preocupación económica, en particular vinculada a la inflación y estabilidad del mercado.

Perspectivas económicas conflictivas según los actores del mercado

El optimismo está ahí para algunos segmentos en el sector financiero, pero sigue con precaución. Los fintech se posicionan como actores más seguros que las perspectivas de crecimiento, que muestra un índice confiable de 9.25/10 en tres años. Por otro lado, los mercados de capitales adoptan una posición más reservada, lo que refleja las incertidumbres económicas y la volatilidad de las inversiones.

Digitalización: un motor de transformación aún en desarrollo

La aceleración de la digitalización es uno de los principales pilares del cambio en el sector financiero africano. La adopción de computación en la nube, infraestructuras de datos y soluciones digitales se extiende a alta velocidad, con el 71 % de las instituciones involucradas en proyectos de integración para inteligencia artificial (IA). Sin embargo, solo el 2 % de ellos ya ha completado un proyecto de inteligencia artificial, lo que subraya un retraso en la implementación efectiva de estas nuevas tecnologías.

Un freno importante en esta transformación es el déficit en las habilidades digitales. A pesar de un creciente deseo de invertir en innovación, muchas instituciones están luchando por reclutar talentos calificados capaces de realizar esta transición. Para remediar, el 72 % de los jugadores en el sector considera el fortalecimiento de los recursos humanos como una prioridad estratégica en los próximos años.

Además, los operadores de fintech y telecomunicaciones emergen como catalizadores clave para la innovación financiera. El 95 % de los entrevistados creen que estos actores juegan un papel positivo en la modernización del sector, aunque su influencia finalmente puede rediseñar el panorama competitivo.

Gobierno e inclusión: progreso y desafíos para enfrentar

La gobernanza de las instituciones financieras africanas está evolucionando, con un aumento significativo en la independencia de las juntas directivas. En 2024, el 39 % de los consejos tenían más del 25 % de los directores independientes, un aumento significativo en comparación con los años anteriores.

Por otro lado, la igualdad de género avanza a un ritmo más lento. Solo el 23 % de las juntas directivas tienen más del 25 % de las mujeres, aunque esta proporción se lleva al doble en el mediano plazo. Esta situación destaca una brecha entre las ambiciones de igualdad y su implementación concreta.

La inclusión financiera sigue siendo un gran problema para todo el sector. El estudio revela que las principales barreras siguen siendo el bajo nivel de educación financiera de las poblaciones y el acceso limitado a las soluciones digitales. Si la microfinanza y el fintech ayudan a reducir estas desigualdades, no son suficientes para llenar el vacío, solicitando acciones concertadas entre instituciones financieras, reguladores y gobiernos.

Integración financiera regional: progreso interrumpido

La integración financiera del continente es un apalancamiento esencial para fortalecer la estabilidad y el crecimiento económico. Iniciativas como el pago Panafrican y el Sistema de Regulación (PAD) y el Área de Libre Comercio Continental Africano (ZLECAF) tienen como objetivo fluir los intercambios y armonizar las regulaciones. Sin embargo, su implementación sigue siendo desigual: PAPS tiene un nivel de operación del 20 %, mientras que ZLECAF alcanza solo el 8 %.

Uno de los principales frenos de esta integración radica en la disparidad de los gerentes regulatorios entre los diferentes países. Solo el 55 % de las instituciones consideran requisitos regulatorios claros y el 66 % cree que la regulación actual no está adaptada a la innovación. Esta situación destaca la necesidad de un mayor esfuerzo para coordinar entre los reguladores nacionales y continentales.

Finanzas sostenibles: hacia un mayor compromiso pero aún incompleto

El surgimiento de las finanzas sostenibles se confirma en África, llevada a cabo por un creciente deseo de integrar los criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) en las decisiones de inversión. Actualmente, el 74 % de las instituciones financieras participan en iniciativas de impacto, mientras que el 64 % invierte en el financiamiento de energía renovable y eficiencia energética.

Sin embargo, quedan esfuerzos en términos de transparencia e informes. Solo el 4 % de las instituciones miden su impronta de carbono, lo que refleja un retraso en la adopción de estándares internacionales en términos de finanzas verdes. Para acelerar esta transición, los expertos respaldan la armonización de los estándares y un aumento de los incentivos a través de mecanismos regulatorios y fiscales adecuados.

LNT


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