La expansión de Internet y las tecnologías digitales ha traído innovaciones que han transformado profundamente la sociedad, la economía y la política. Sin embargo, este crecimiento acelerado también ha proporcionado nuevos escenarios para la práctica de actividades ilegales. En Angola, como en muchas otras naciones, los crímenes «en Internet, comprometidos a través de la red, y los delitos de» Internet «que alcanzan su propia estructura de Internet, representan amenazas crecientes para la seguridad pública, la estabilidad social y la soberanía digital.
Dado este escenario, es urgente reflexionar sobre la efectividad de las respuestas institucionales, legales y tecnológicas para contener delitos digitales y promover un entorno de TI seguro y confiable.
1. Crimen en e Internet en Angola
La realidad angoleña revela una variedad de delitos digitales que ocurren en diferentes formas. Entre los crímenes «en» en Internet, se destaca:
Fraudes electrónicos de Financeiras (Phishing, burla en línea);
It y acoso virtual;
Robo de identidad y manipulación de datos personales;
Difamación digital y crímenes contra el honor;
Diseminación de información falsa y discursos de odio.
En cuanto a los crímenes «de» Internet, prácticas como:
Ataques de negración (DDO) contra servidores de instituciones públicas y privadas;
Intrusiones en sistemas de TI;
Cyber Spionage y robo de propiedad intelectual.
Como señala Manza (2020), «Cyberspazio, mientras que las oportunidades aumentan, aumenta la superficie de ataque de las compañías contemporáneas».
En Angola, la ausencia histórica de una legislación específica de delitos informáticos ha dificultado la realización de organismos de investigación penal, así como la responsabilidad efectiva de los infraestrucores.
2. Ley sobre la protección de los datos personales como herramienta de combate
La aprobación de la ley no. 22/11 del 17 de junio: la ley sobre protección de datos personales representó un paso importante para fortalecer la seguridad digital en Angola. Esta ley establece principios fundamentales como la transparencia en el procesamiento de datos, la necesidad de consentimiento informado y la obligación de adoptar medidas de seguridad para proteger la información personal.
Según Rodrigues (2018), «la protección de los datos personales no es solo una cuestión de privacidad, sino uno de los pilares centrales de la seguridad digital y la confianza en el entorno electrónico».
En este contexto, la ley de protección de datos juega un papel doble en la lucha contra el crimen: evita el uso inadecuado de datos personales para fraude y extorsión (delitos en Internet) y protege a los sistemas de las violaciones de la base de datos (delitos en Internet).
3. Uso de inteligencia artificial en la producción y difusión de noticias falsas
Otro desafío creciente es el uso de inteligencia artificial (IA) para aumentar la creación y propagación de noticias falsas. Las herramientas para chatbots, algoritmos de personalización y generadores de texto automáticos le permiten crear noticias falsas con niveles de alarma de refinamiento, lo que dificulta la detección de la mayoría de los usuarios e incluso los mecanismos de control del contenido tradicional.
Además, las tecnologías como los videos de Deepfakes (falsificados o audios que usan AI) tienen el potencial de manipular las percepciones públicas e influir en los procesos electorales, socavando la confianza en las instituciones.
Según Zengler (2020), «las máquinas pueden aprender no solo a replicar la desinformación, sino para adaptarlo estratégicamente para maximizar su impacto emocional».
Estos progresos tecnológicos obligan a los legisladores a repensar la forma en que luchan los delitos digitales, que requieren métodos de monitoreo más sofisticados y una cooperación internacional efectiva.
4. Nueva propuesta legislativa sobre noticias falsas en Angola
El gerente angoleño presentó a la Asamblea Nacional una propuesta de una ley titulada «Ley sobre la difusión de información falsa en Internet», cuyo objetivo es combatir la creciente proliferación de noticias falsas. La propuesta establece sanciones que van de 1 a 10 años de prisión, dependiendo de la gravedad del daño causado, con especial atención a los delitos que:
Perturbar el orden público;
Compromiso de seguridad nacional;
Influir indebidamente en los procesos electorales.
La propuesta excluye expresamente errores de comunicación, sátiras y parodias, tratando de garantizar que la lucha contra la desinformación no se traduzca en censura o limitación ilegítima de la libertad de expresión.
Otro punto relevante es la responsabilidad de plataformas digitales como Facebook, Google, Tiktok y X (ex Twitter), que los realiza para colaborar con las autoridades para eliminar contenido ilegal e identificar falsos autores de noticias.
Como observa Costa (2023), «la lucha contra la desinformación debe realizarse para preservar la libertad de prensa y los derechos fundamentales, de lo contrario se convertirá en una herramienta para el control abusivo de la empresa».
5. Elementos esenciales a observar en el nuevo proyecto de ley
Para garantizar la efectividad y legitimidad de la nueva legislación, se deben considerar cuidadosamente los diferentes aspectos:
Definición técnica y clara de noticias falsas, para evitar ambigüedad e interpretaciones subjetivas;
Proporcionalidad en las sanciones, evitando un castigo excesivo que puede generar injusticia;
Salvaguardar la libertad de prensa y opinión, esencial para una sociedad democrática;
Mecanismos de inspección transparentes e independientes para evitar la autoridad de la autoridad;
Creación de programas de alfabetización multimedia, para permitir que los ciudadanos identifiquen información falsa;
Promoción de la cooperación internacional, dada la naturaleza transnacional de Internet y delitos digitales.
Según Moreira (2022), «sin educación para el consumo crítico de información, la única legislación será insuficiente para detener la avalancha de desinformación que amenaza la democracia».
Finalmente, es importante mencionar que Angola tiene que enfrentar un desafío inevitable: construir un ecosistema digital seguro, libre y democrático. El crimen «na» y «de» requiere no solo leyes modernas y efectivas, sino también instituciones calificadas, sociedad civil vigilante y ciudadanos educados digitalmente.
La falsa propuesta legislativa de las noticias, la regulación rígida de la protección de los datos y la necesidad de lidiar con las amenazas emergentes de inteligencia artificial son partes completas de una agenda que debe guiarse por los principios del estado de derecho, la libertad y la protección de la dignidad humana.
La batalla contra los crímenes digitales será, sobre todo, una batalla por la ciudadanía, la democracia y la soberanía tecnológica en Angola.
