(ANSA) – Roma, 13 de junio – En Navidad había recibido un corazón artificial que le había permitido superar una fase muy seria de su enfermedad. Hoy, seis meses después, Mohamed Agouumi, de 59 años, finalmente puede decir que tiene un nuevo corazón, verdad.
La explicación del corazón artificial seguido del trasplante de corazón tuvo lugar hace unos dos meses en el Hospital San Camillo Forlanini en Roma, donde Agouumi continúa regresando regularmente para controles y biopsias postoperatorias previstas para monitorear cualquier signo de rechazo.
«Me siento vivo», dice Agouumi con una sonrisa. El curso posterior al trasplante fue excelente, el hombre reanudó el peso, ha recuperado el color y, sobre todo, la energía. Una historia que encuentra su epílogo gracias al trabajo coordinado del equipo de cirugía cardíaca dirigida por el profesor Giampaolo Luzi, ya el protagonista en diciembre de la planta del corazón artificial total, un procedimiento de vanguardia reservado para pacientes en condiciones críticas y con cofre compatible. Esa primera intervención, realizada para compensar la insuficiencia cardíaca muy grave debido a una enfermedad cardíaca isquémica avanzada, había permitido que los 59 años vieran «volver a» la vida, esperando el trasplante. Hoy ese corazón artificial ha pasado al testigo a un corazón donado, y la esperanza se ha convertido en realidad.
«Este resultado extraordinario es el resultado del trabajo en equipo: subraya el profesor Luzi. (MANEJAR).
