No tenía dinero para los ladrillos, por lo que improvisó. Maria Ponce, una anciana del pequeño pueblo de El Borbollo en Salvador, construyó una casa debido a la dificultad financiera, ya que solo serían unos pocos, miles de botellas de plástico vacías. Y en lugar de improvisar, creó un lugar que la gente todavía admiraba como oasis de paz, creatividad y coraje.
María vive en la provincia de San Miguel, a unos 125 kilómetros de la capital de San Salvador. Cuando comenzó la construcción de su hogar no convencional en 2007, no tenía casi nada en el bolsillo, solo determinación y deseo de su hogar.
Le tomó un mes y medio recoger suficiente material que la ayudara a encontrar todo el pueblo. Gracias a la fuerza de la comunidad, se ha creado una casa, que tiene solo 10 metros cuadrados, pero su historia es enorme.
La emergencia de una emergencia se ha convertido en un arte
Las paredes están formadas por cientos de botellas pintadas, que Mary se ha colocado cuidadosamente en los bambas de bambú. Los párpados y otras pequeñas cosas de plástico se convirtieron en un mosaico en el piso. El techo de la casa también está hecho de plástico. ¿Por qué? Para proteger de la lluvia. Nada es aleatorio, todo tiene su propósito.
Además, creó todo con sus manos. Solo, todos los días, de la mañana a la noche, durante tres meses.
¿Y María? Después de completar la construcción, estaba feliz de que su hogar finalmente, y más allá.
