Pase las eternas tardes de verano insertando pequeñas chips plateados en las aletas. Ese sonido único cuando entró la tarjeta y la máquina Arcade cobró vida entre las luces de colores y las melodías de Chipune.
Quédate solo el viernes por la noche, jugando con tu consola favorita, comiendo pan y bebiendo una bebida mientras tus padres estaban en la familia Malon. Retire el tetris en el micro para jugar en el camino hacia la escuela o el niño de juego si pudieras permitirte una versión más sofisticada del juego de bolsillo.
El cartucho de Super Nintendo sopla antes de encenderlo, para eliminar el polvo. Mire al otro lado mientras jugaba, para ver si la consola fue más rápido cuando lo molesta. Vaya a desbloquear la PS2 para comprar las promociones de dos juegos para mil pesos.
Diferentes evocaciones de un imaginario construido alrededor de los videojuegos, que llegan al presente a través de Jugar de nuevo? Nostalgia y videojuegosdel escritor Daniel Hidalgo.
Un libro que pertenece a la colección Lightning de la editorial Santiago -Nder -Nder, donde encontramos información y pasajes reflexivos en los videojuegos del pasado, junto con ilustraciones en color y un glosario de términos que nos invitan a comprender con más cuidado.
El autor, ya en sus primeras líneas, revela que probablemente no encontramos nuestro juego favorito, porque no tiene la intención de ser una cartografía histórica de cinco décadas de videojuegos, sino un compendio de recuerdos y nostalgia, cruzados por análisis teóricos y literarios en las piezas que han marcado sus vidas.
Por lo tanto, una historia personal, que evoca para repensar esas narraciones que siempre fueron mucho más que un simple pasatiempo.
El escritor se dirige a sí mismo del pasado, ese niño y adolescente, que, desde la simple diversión por diversión, aporta al libro el encanto latente que ha causado cada videojuego, en comparación con su ser adulto, lo que proporciona la parte perfecta de la seriedad y la perspectiva para interpretarlo como una historia que debe contar desde otro punto de vista.
Desde esa distancia, entre el pasado y el presente, nace un contrapunto narratológico dirigido a los videojuegos como piezas literarias que cruzan las bases filosóficas, musicales, artísticas y estéticas, invitándonos a participar en una diversión e interesante del análisis.
De esta manera, encontramos a Super Mario Bros. que ingresa a una fantasía de acumulación de capital. A Kirby como la representación más reciente de la figura de Satiro. Pac-Man que organiza una dialéctica y el secreto de Monkey Island es el quijote del juego de rol.
Además de las interpretaciones, algunos pasajes revelan datos curiosos especiales para el fandom, como Bill Gates que intenta superar el registro mundial de investigación, los botones de goma que se apuntarán fuera del Street Fighter I Machine, o que en 1990 había una ley que clasificó la flipper como salas
Pero no solo las cruces teóricas. En varios pasos, Daniel Hidalgo nos comparte anécdotas y experiencias, recordando el momento en que su tía le dio una tarde completa de chips para jugar en el auto ninja oficial de Turtles, o la confesión de que Mario Kart fue el único videojuego en el que sus hermanos menores lo vencieron al vencerlo.
Lo interesante de este libro se concentra precisamente en cómo los recuerdos de lo que se evoca continúan resuenando hoy, pero de una manera diferente. La sensación ante el videojuego es la misma, pero la apariencia se transmite, como un ejercicio para mantenerlo en vigor a tiempo. La invitación es que: traiga su videojuego favorito y perpetuo al presente como una pieza de su historia.
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