La Comisión para la Justicia y la Paz Episcopal invita a las autoridades a aprobar palabras a los documentos. Insiste en las reformas concretas para enfrentar las crisis sociales, de salud y económicas que afectan al Madagascar.
| La justicia y la paz son una de las comisiones dentro de la Conferencia Episcopal. |
Ha llegado el momento de moverse a acciones concretas, charla terminada. Esta cita del Papa Léón XIV, pronunciada durante el Día de la Oración por la Protección de la Creación, fue un hilo común para el mensaje transmitido el 29 de agosto por la Comisión Episcopal. En esta declaración, el cuerpo de la Iglesia Católica insta a los líderes y a toda la nación a traducir los compromisos transformados en medidas efectivas, en particular en los sectores de justicia social, gobernanza y protección del medio ambiente.
La Comisión destaca el alcance de las dificultades que afectan a la población a diario. En particular, cita la intoxicación alimentaria que ocurrió en Ambahimalaza, habiendo causado varias muertes y reveló las deficiencias del control de la salud. A pesar de los análisis realizados en el extranjero, se han implementado pocas medidas preventivas para evitar nuevos dramas.
El sector de la salud se considera frágil, lo que requiere reformas estructurales para mejorar la calidad y la accesibilidad de la atención. La justicia y la paz también denuncian los fracasos del sistema educativo, no pueden satisfacer las necesidades de los jóvenes y preparar efectivamente el futuro del país.
Crisis social
La carga repetida se encuentra entre las principales preocupaciones. Interrumpen la vida diaria, ralentizan la actividad económica y alimentan una atmósfera de inseguridad. La Comisión cree que estas disfunciones promueven la progresión del crimen.
Además de las crisis sociales, el órgano episcopal persigue lo que llama «improvisación» en la gestión de los asuntos públicos. Varios archivos emblemáticos son, según él, la demostración: el caso del Boeing 777 registrado en Madagascar y se encuentra en Irán, la explotación ilegal de los recursos naturales o las tensiones recurrentes entre periodistas y funcionarios institucionales.
Estas situaciones debilitan la credibilidad de las instituciones y dañan la imagen del país en la escena internacional. Ante esta acumulación de crisis, justicia y paz requiere un comienzo colectivo y la implementación de reformas profundas y sostenibles en los sectores considerados vitales: salud, educación, seguridad alimentaria y gobernanza de los recursos.
Raghaanga Raily
