El Ministerio de Justicia digitaliza los datos de la prisión para controlar mejor a los prisioneros. El sistema también limita el abuso y mejora la trazabilidad de los prisioneros.
| Los expertos estadounidenses ayudan al Ministerio de Justicia en la recopilación de datos en Prisiones. |
El Ministerio de Justicia ha lanzado un proceso de digitalización de datos de la prisión, con el objetivo de fortalecer la seguridad y limitar los casos de escape. Esta operación, realizada con el apoyo técnico de la Oficina de Seguridad Regional de la Embajada de los Estados Unidos en Madagascar, comenzó en la prisión central de Antitanimora y se extenderá gradualmente a otras plantas criminales en el país la próxima semana.
Según Sakina Momahamady Volazara, gerente general de la administración de la prisión, este proyecto apunta sobre todo a mejorar el control y la trazabilidad de los prisioneros. «Los datos relacionados con cada prisionero serán registrados y centralizados a nivel de gestión general, para facilitar su investigación y su identificación en caso de escape», dijo.
Concretamente, toda la información individual para identificar con precisión se recopilará y digitalizará a un prisionero. Además de los datos de estado civil, el sistema integrará elementos biométricos como huellas digitales, características de la cara y datos oculares. Esta información, archivada en una base segura, permitirá garantizar un seguimiento riguroso del curso de cada prisionero, desde su entrada en detención hasta su liberación.
Mayor avance
Este punto de inflexión digital marca un gran avance en un sistema penitenciario a menudo criticado por sus defectos de seguridad. En los últimos años, varios escapes espectaculares han destacado estas deficiencias. Entre estos, el intento de escapar a la prisión de Farafangana en agosto de 2020, durante el cual ochenta y ocho prisioneros intentaron escapar, ilustra perfectamente los riesgos relacionados con los métodos de control obsoletos.
Entre las disfunciones más reportadas también incluyen manos criminales, que permiten a algunos prisioneros trabajar fuera de las cárceles. Sin embargo, estos privilegios a veces se otorgan a delincuentes peligrosos como ladrones de bueyes, mortales o violadores, que explotan este favor para reanudar sus actividades ilegales una vez afuera.
El Ministro de Justicia, Benjamin Alexis Rakotomandimby, ya ha tomado una posición sobre el tema al afirmar que este tipo de prisioneros no deberían beneficiarse de ninguna manera de estas ventajas. La digitalización de los datos de la prisión podría usarse con precisión para identificar rápidamente a cualquier prisionero que se beneficie de las manos criminales cuando no tiene el derecho, fortaleciendo así el control y la prevención del abuso.
Además, la corrupción sigue siendo una preocupación recurrente. La administración penitenciaria no ha especificado si la digitalización contribuirá a limitar las falsificaciones de los archivos o manipulaciones del registro, a menudo utilizado para facilitar la liberación temprana. Pero un sistema computarizado, transparente y centralizado podría constituir una herramienta efectiva para frenar estas prácticas. Si se logran sus objetivos, esta reforma podría constituir un paso decisivo hacia una mejor seguridad de las prisiones, pero también hacia más rigor y equidad en la gestión de la prisión.
Raghaanga Raily
