El Consejo de Economistas eleva las previsiones de crecimiento para España este año hasta el 3% | Economía

Una de las consecuencias de las revisiones al alza del crecimiento español realizadas por el Instituto Nacional de Estadística en las últimas semanas es la actualización, incluso al alza, de las previsiones de mejora del PIB por parte de los analistas. El último en sumarse a esta tendencia ha sido este lunes el Consejo General de Economistas (CGE), que prevé ahora para España un aumento de la actividad del 3% en 2025, cuatro décimas más que la previsión anterior, realizada hace tres meses.

El organismo subraya que el dinamismo de los dos primeros trimestres -cuando la economía se aceleró un 0,6% y un 0,8% respectivamente-, junto con el buen comportamiento de la demanda interna y del mercado laboral, así como las señales expansivas de los indicadores adelantados, sugieren un crecimiento «robusto» en el tercer trimestre, aprovechando ese efecto tracción, que se moderará en la última parte del año. Cabe recordar también que España mantiene un amplio diferencial respecto al crecimiento medio de la zona del euro, de 7 décimas en tasa intertrimestral y 1,7 puntos en tasa interanual.

La buena evolución de los datos de empleo empuja también a los economistas a revisar a la baja la tasa de paro, que calculan ahora en el 10,5%, tres décimas menos que la estimación anterior. En el último APE, publicado en julio, correspondiente al segundo trimestre, el paro ya se sitúa por debajo de este porcentaje, en el 10,29%.

Su diagnóstico de inflación es más negativo. El IPC medio del año pasó del 2,4% al 2,6%, dos décimas más, tras un mes de septiembre en el que este indicador subió hasta el 2,9% debido a la menor caída de los precios de los combustibles y la electricidad. Esta métrica es relevante no sólo para el consumidor que se enfrenta a pagar por un carrito de la compra que no está del todo normalizado, sino también para los pensionistas, que pronto sabrán en cuánto se revalorizarán sus pensiones. La fórmula insertada en la ley tras la reforma de 2021 toma como referencia el aumento de la inflación promedio del año en los 12 meses anteriores a noviembre, es decir, la inflación promedio anual entre diciembre de 2024 y noviembre de 2025.

Dejan inalterada la evolución del déficit, que mantienen en el 3% pese a que en agosto, último dato publicado, era del 2,13%, un 10,7% menos que el mismo periodo del año pasado. En un contexto de presupuestos ampliados, enfatizan el crecimiento de los ingresos gubernamentales debido a una mayor recaudación de impuestos, pero señalan que los gastos gubernamentales también han aumentado, en parte debido a los efectos del dana. Más optimista en este sentido es el Banco de España, que en las proyecciones macroeconómicas publicadas a mediados de septiembre lo situaba en el 2,5% a finales de año.

La mejora de las previsiones económicas del Consejo de Economistas se suma a las recientes correcciones al alza de otros grandes organismos nacionales e internacionales. A finales de septiembre, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) revisó al alza su previsión para la economía española este año del 2,4% al 2,6%, al tiempo que advirtió que la actividad global está expuesta a un alto grado de incertidumbre con múltiples riesgos a la baja. El Banco de España también revisó al alza sus previsiones para la economía española a mediados del mes pasado, del 2,4% al 2,6%, el mismo porcentaje previsto por el think tank Funcas, mientras que CaixaBank Research cambió sus previsiones en medio punto, hasta el 2,9%.

La deuda cae, el mercado de valores sube

En cuanto a la deuda pública, que se situó en el 102,3% del PIB en julio, los economistas todavía creen que hay margen de mejora para acercarla al límite del 100% a finales de año, concretamente al 101,2%. Y valoran positivamente la mejora del rating de la deuda española por parte de las tres grandes agencias de calificación Moody’s (A3), Fitch (A) y S&P (A+). “Esto debe suponer un menor coste de financiación para el Estado”, concluyen.

Las primeras reacciones del mercado fueron en esta dirección: la prima de riesgo ronda los 54 puntos básicos, el nivel más bajo desde 2009, y muy por debajo de la de Francia o Italia, ambas por encima de los 80 puntos. «Esto supone un alivio importante para una mejor colocación de nuestra deuda. Asimismo, debería incentivar la inversión extranjera en el segundo semestre del año», vaticinan.

Por último, el TJUE considera destacable la evolución del Ibex 35, el principal índice de la bolsa española, que con una revalorización superior al 33% este año es el más rentable de Europa y uno de los que mayor retorno ha proporcionado a los accionistas de todo el mundo.

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