La ciudad de Trujillo es una de las ciudades más antiguas de Venezuela; Es el primer asentamiento español en los Andes. Conserva hasta nuestros días una serie de instituciones que datan de cuatrocientos años de antigüedad, contemporáneas a su asentamiento definitivo en el año 1570, en el Valle de Mucas, luego de haber atravesado un período de cambios a partir del año 1557, como reconoce la tradición histórica.
Los asentamientos originales de la ciudad hoy son la parroquia de Matriz y la parroquia de Chiquinquirá, siendo esta última una tradición mariana asentada en Trujillo procedente de la Nueva Granada. Es un valle en forma de triángulo isósceles, que tiene su base en el sector La Candelaria, uniendo las avenidas Bolívar e Independencia en la plazoleta El Carmen, o plaza Sancho Briceño. El poblador de esta ciudad fue Francisco Labastida, en ese momento ya había fallecido Diego García de Paredes.
Dr. Segundo Barroeta, en su libro “Trujillo son sus calles y su gente” Se refiere a una crónica de esta institución que llega casi simultáneamente al último y definitivo poblamiento de la ciudad. Dice que no hay fecha precisa de la fundación de un pequeño hospital, que según una investigación del Doctor Pedro Emilio Carrillo, afirma que fue alrededor del año 1577 y se debió al culto Capitán Francisco Severinos de Carrión, cura y vicario de Trujillo; aunque podría ser de Pedro Graterol y Fray Antonio de Alcega, ratificado en su visita pastoral de 1608. Lo que sí está claro es que se trata de uno de los hospitales más antiguos del país.
Confirmado en la visita pastoral de Fray Gonzalo de Angulo, obispo de Venezuela en su visita pastoral de 1623, su ubicación era junto a la ermita de Chiquinquirá, contenía 4 camas, salvo casos de emergencia llegaban a 10. Sólo se acogía a los pobres solemnes, los habitantes pagaban contribuciones, los que no tenían herederos podían, si querían, dejarle sus bienes. Lamentablemente fue atacado por el pirata saqueador francés Francisco Grammont de la Monthe en el año 1678.
Cuatro años después, en 1680, Fray Antonio González de Acuña, fundador del Colegio Seminario de Santa Rosa, finalmente se transformará en la Universidad de Venezuela, hoy Universidad Central de Venezuela. En esta ocasión aquí en Trujillo, en 1680, siendo Obispo de la Diócesis de Venezuela en visita pastoral, ordenó la reconstrucción del Hospital de la Caridad, junto a la Ermita de Nuestra Señora de Chiquinquirá, también reconstruyó el Convento de los Dominicos.
Tiempo después, en 1883, el gobernador del estado, Ricardo Labastida, nombró alcalde a Juan Bautista Carrillo, administrador del hospital. Además, informan al Gobierno nacional que la gestión del Hospital de la Caridad de Trujillo continúa bajo la dirección de los párrocos de Chiquinquirá, debido a su buena conducta en la administración.
Ya a finales del siglo XIX, durante el gobierno de Antonio Guzmán Blanco, por un problema con la Iglesia católica, se cerró el convento de las monjas dominicas; sin embargo, este hospital continuó sin el personal que lo había regentado desde su fundación. Juan Bautista Carrillo Guerra, presidente del estado en 1899, fue el encargado de realizar mejoras en los quirófanos o quirófanos y poner a disposición 40 camas.
Posteriormente, el Presidente del Estado, General Víctor Manuel Baptista, en 1911 nombra una junta directiva integrada por: Pbro. Dr. Estanislao Carrillo, Dr. Amílcar Fonseca, Dr. Alfredo Carrillo, para realizar importantes obras de ampliación y así celebrar el centenario de la firma de la Independencia. En 1917, el Presidente del Estado, Timoleón Omaña, nombró una Junta de Caridad Hospitalaria, la cual continuó la ampliación del hospital y cambió su nombre, llamándolo “San Juan de Dios”.
De 1927 a 1930 se creó el Consejo de Caballeros, que tendría la tarea de encontrar los recursos para transformar y construir un hospital acorde a los tiempos modernos. Los vocales responsables fueron: Dr. Mario Briceño Iragorry, Dr. Rafael Quevedo Viloria y Lic. Pedro Carrillo Márquez. Seguramente se obtuvieron buenos recursos para su transformación; su nombre fue cambiado a “Reverendo Alejandro Próspero”en homenaje al último médico de El Libertador. Al año siguiente el nuevo Presidente del Estado, General Juan Fernández (padre de la que luego fue primera dama, Doña Menca Fernández de Leoni), hizo buenos aportes materiales y científicos al Reverendo Hospital.
A finales de la década de 1930 llegó nuevamente como gobernador el general Víctor Manuel Baptista, último gobernador del sexenio del general Eleazar López Contreras. De hecho, a partir de ahora los gobernantes regionales se llamarán gobernadores. Creó el servicio de maternidad, y también pronunció un decreto sobre la construcción de un nuevo hospital en otro sector de la ciudad llamado La Otra Banda, al que luego se le dio el nombre de Parroquia Eclesiástica Santa Rosa y Parroquia Civil Cristóbal Mendoza, con la aprobación del Ministerio de Salud y Asistencia Social.
En 1941 el Gobernador Baptista entregó la Gobernación al señor Juan Ignacio D´ Alta, quien recibió un edificio muy avanzado. En ese momento, el presidente de Venezuela era el general Isaías Medina Angarita. Las obras finalizaron en 1942 y al año siguiente, bajo la presidencia del eminente Dr. Numa Quevedo, en presencia del Ministro de Salud y Asistencia Social Dr. Félix Lairet, se inauguró el hospital el 25 de enero de 1943, con el nombre de Hospital José Gregorio Hernández. Cuando habían transcurrido 24 años de su muerte, aún no lo habían llevado a la Causa de los Santos. Este nuevo nombre fue sugerido por el Consejo Regional aprobado por la Asamblea Legislativa de 1941.
Para esta institución cuatrocienta y avanzada, esta fecha cierra un ciclo histórico y abre un nuevo espacio en el sector salud del estado Trujillo, que en su momento era el centro de salud más importante. Con el tiempo siguió ampliándose hasta alcanzar el nivel de hospital tipo III, con capacidad para albergar trescientas camas. La presencia del Dr. José Gregorio Hernández ya se iba extendiendo por la geografía gracias a su labor en vida y a los favores otorgados por su fervor de fe y religión.
Por esta institución han pasado grandes médicos, Pedro Emilio Carrillo, Isidro Briceño, dejando trabajos publicados, recomendados también por el Dr. Carlos Carreño, quien tiene una publicación titulada “Experiencias en el Hospital José Gregorio Hernández”. Se menciona la gran cantidad de profesionales que han pasado y dejado sus conocimientos en favor de la vida. Otras publicaciones son las del Dr. Alberto Briceño “Los primeros años del Hospital Dr. José Gregorio Hernández de Trujillo”. El propio Dr. Briceño escribió, Estrella duradera del Hospital José Gregorio Hernández. LXI aniversario.
El primer director de este hospital, el Dr. José Gregorio Hernández, fue el Dr. Alberto Anzola. El segundo, el doctor Gilberto Mejías Palazzi, “hijo de Laudelino Mejías”. Hoy, a 82 años de la fundación de este epónimo, José Gregorio Hernández ya es el Santo de Venezuela.

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