2025-10-13 03:01:00
Con el extraordinario apoyo de Donald Trump al gobierno de Javier Milei, la ronda terminó en una tensa calma el jueves pasado: el riesgo país bajó a 900 puntos y los bonos y acciones argentinos subieron. La inédita medida podría mantener el precio del dólar sin traspasar el techo del rango, al menos hasta las elecciones del 26 de octubre. Una presa con muchas pérdidas que se beneficia comerciantes los mercados globales y la geopolítica de la Casa Blanca, mientras la economía real colapsa.
Esta semana, la determinación del presidente estadounidense respecto de Argentina se pone a prueba: las expectativas se cierran sobre sí mismas, la fuerza de la resolución es suficiente para cambiar las fuertes expectativas de devaluación. El gobierno de Libertad Avanza le ha delegado la política financiera y se hacen los mismos interrogantes que en los últimos meses pero con otros actores: si no alcanza con el préstamo del FMI, el lavado de dinero y las cero retenciones a las cerealeras, ¿cuánto tiempo podrá ganar la administración local con esta intervención?
A partir del lunes se sentirán los efectos sobre la bolsa y el tipo de cambio, pero sólo después de las elecciones el velo revelará la realidad de un sistema que no encuentra otra salida que la especulación. Como muestra la historia, esa receta termina mal.
La subcontratación promete estabilización a corto plazo y entrega de soberanía a largo plazo. Gracias a La Libertad Avanza, Argentina se encontró en medio de lo que algunos analistas llaman la “segunda Guerra Fría” entre Estados Unidos y China.
El Tesoro estadounidense retrasó el lanzamiento del “rescate” porque no se habían establecido los mecanismos legales para tal operación. Mientras tanto, buscó, desde un punto de vista discursivo, aliviar la frágil situación cambiaria en Argentina. Mientras la maniobra estaba en marcha, el Banco Central continuó quemando reservas para contener la moneda, dejando poco para repetir la operación en los días siguientes.
Los grandes financieros son amigos del ministro de Hacienda, Luis Caputo. Como parte de ello personal Conocen los dispositivos de tal manera que en la ruleta siempre obtienen el número escrito en ellos. Y si su apuesta está a punto de fracasar, alguien que conocen siempre activa el “rescate”.
El salvavidas, en este caso, cumple una doble función: evitar que los especuladores pierdan y, sobre todo, poner un pie en el país donde tienen una administración maleable para intentar diluir la influencia de China en toda la región. Otro punto vinculado a esto es la intención de promover inversiones en sectores vinculados a los recursos naturales: requieren poca mano de obra y garantizan ganancias sustanciales.
Para los sectores de la economía real la situación es más nebulosa. Empresas, industrias y negocios, ¿cuánto deben calcular el valor del dólar para mantener la rentabilidad en el tiempo? Y el dilema: si el consumo cayera más, ¿cuánto podría aumentar sin perder un mayor volumen de ventas que haría insostenible el negocio? Los retrasos salariales y las amenazas de despido completan el trágico cuadro de la producción y el trabajo: motores del crecimiento nacional.
El juego 3D -deuda, devaluación y desempleo- en el que entró Washington cuando se rindió la gestión local, no es desconocido para la Argentina. Y sus resultados tampoco.
A la gran variedad de dólares que conviven en el país, se suma el dólar Bessent -o dólar de distracción- para que algunos ahorren tiempo (y más dólares), mientras implementan la estrategia de movimiento del gigante asiático.
«Milei está tratando de romper 100 años de ciclos negativos en Argentina. Es un gran aliado de Estados Unidos y esperamos con ansias su visita a la Oficina Oval la próxima semana. No queremos otro estado fallido o liderado por China en América Latina. Estabilizar a Argentina es una prioridad para Estados Unidos», publicó el viernes el Secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent.
