Foto de : La Presse
Rai acompaña a Sigfrido Ranucci en su día más duro, con palabras y gestos que dejan atrás meses complicados en la relación entre el presentador de ‘Informe’ y la empresa de servicios públicos. Pocas horas después del ataque frente a su casa en Campo Ascolano, cerca de Roma, Rai condenó el ataque y expresó su solidaridad al periodista. Primero con el mensaje del director general, Giampaolo Rossi, que habló de un «acto de intimidación grave y vil» que podría representar «un ataque al propio servicio público». Luego, con la del Consejo de administración en su conjunto – reunido para discutir el plan industrial – según el cual «la intimidación – que condenamos en cualquier forma que se presente – no impedirá ciertamente nuestro deber de informar y seguir hablando de la realidad en la que vivimos». Finalmente, con el encuentro entre la alta dirección de la Rai – todos los concejales más Rossi y el director general Roberto Sergio – y el propio Ranucci en la plaza de la sede de via Teulada, durante el cual no faltaron sonrisas, abrazos y apretones de manos.
Según pudimos conocer, al reportero se le reiteró la solidaridad y cercanía también extendida a su familia, además de la gran preocupación y renovada condena por lo sucedido. En el plano sindical empresarial, Usigrai recordó que había denunciado repetidamente «el clima de odio y de intolerancia» por las investigaciones del ‘Informe’ y anunció la organización de una manifestación en via Teulada junto con el Fnsi y la Stampa Romana. Unirai, por su parte, expresó «conmoción e indignación por el gravísimo acto de intimidación» contra Ranucci. En términos más generales, la mayor parte del mundo del periodismo italiano ha cerrado filas en torno a la presentadora y a ‘Report’. La ODG, con el presidente Carlo Bartoli, subrayó que la bomba contra Ranucci «representa un salto inquietante en la calidad de los ataques contra el periodismo de investigación y la libertad de información», mientras que para la secretaria del FNSI, Alessandra Costante, es un ataque que «hace retroceder décadas el reloj de la democracia en Italia». Y luego los directores de periódicos y agencias: todos defendiendo la libertad de prensa, recordando la importancia del periodismo de investigación. Es significativo el comentario de Milena Gabanelli, que precedió a Ranucci al frente de la retransmisión de Rai3: «Intimidar a Siegfried significa intimidar a todo el equipo, un equipo que conozco bien porque era mi equipo, así que los conozco uno por uno, y no intimidarán a Siegfried ni a ese equipo porque todos han elegido hacer este trabajo y lo hacen desde hace décadas porque creen en el valor de la información», escribe.
Para Roberto Saviano, sin embargo, «el ataque a Sigfrido Ranucci no nació hoy: es fruto de años de deslegitimación, de campañas mediáticas construidas para aislar, empañar y destruir civilmente a quienes se atreven a investigar el poder». Dura Barbara Floridia, presidenta de Rai Supervisión, informó a LaPresse: «Desde hace meses existe un clima de odio hacia Sigfrido Ranucci alimentado por algunos partidos y exponentes políticos que no han tenido ningún problema en atacarlo de manera muy dura tanto a él como a la redacción del Informe». Para Floridia «además de la solidaridad, es hora de que toda la política se una y baje el tono, porque aquí están en juego los principios fundacionales de nuestra democracia y la vida de las personas». ¿Podría el ataque representar una oportunidad para reiniciar la vigilancia? Esto es lo que esperan los partidos de la oposición que, en una nota firmada por los jefes de grupo de la comisión, se dirigieron a la mayoría pidiendo poder escuchar a Ranucci lo antes posible.
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