Hemos entrado en la temporada de la fruta que «rompemos» como amuleto de buena suerte y abundancia, pero también se ha asociado a la fertilidad… Internacionalmente se le llama la «joya del otoño» y es un tesoro para la salud humana. Originaria de Irán y de la India, la granada de la familia de las bayas que prospera en Oriente Medio, el sur de Asia y el Mediterráneo, famosa por su producción en Drama y Mesenia, se caracteriza por propiedades beneficiosas que la convierten en uno de los alimentos esenciales.
Como señala la doctora Penny Kris-Etherton, profesora de estudios nutricionales de la Universidad de Pensilvania, la granada es rica en fibra y antioxidantes, entre los que dominan los polifenoles, el compuesto que le da su color rojo e importantes propiedades antienvejecimiento y antiinflamatorias.
Se considera que las granadas garantizan una buena salud cardiovascular, aunque los Institutos Nacionales de Salud expresan cautela debido a la investigación limitada sobre la fruta de otoño. Según el Dr. Kris-Etherton, la reducción de la inflamación resultante de su acción antioxidante podría contribuir a unas arterias más sanas. Sin embargo, aún se desconoce cómo se correlaciona su consumo con la protección contra las enfermedades cardiovasculares.
Una revisión de 2017 de ocho estudios clínicos publicados en Pharmacological Research concluyó que el jugo de granada reduce la presión arterial sistólica y diastólica, con resultados consistentes a pesar de las fluctuaciones en la cantidad de jugo consumido. Sin embargo, su efecto hipolipemiante es cuestionable, ya que una revisión de 2019 de 17 estudios publicados en Complementary Therapies in Medicine no encontró una reducción apreciable del colesterol.
Nutricionalmente, una taza de semillas de granada contiene 72 calorías, 16 g de carbohidratos y 2 g de fibra y son una rica fuente de potasio y vitamina K.
Consumir con precaución
Debido a su capacidad para «reducir» la presión arterial, el Dr. Kris-Etherton recomienda precaución en su consumo a los pacientes que toman medicamentos antihipertensivos.
También se recomienda precaución a quienes toman medicamentos hipolipemiantes como las estatinas, ya que las granadas pueden disminuir la velocidad con la que el hígado las descompone, mientras que el médico juzgará si es seguro consumirlas en jugo o enteras por pacientes que toman anticoagulantes como la warfarina, ya que debilita su acción, aumentando el riesgo de trombosis.
Por último, el Istituto Superiore di Sanità advierte que el consumo de granadas puede ir acompañado de trastornos gastrointestinales como la diarrea.
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