La salida de la diputada Jhajaira Urresta de Revolución Ciudadana (RC) desató una serie de reacciones por parte de Rafael Correa, expresidente de Ecuador, y Luisa González, presidenta de la RC.
Pero el tema no termina aquí, Urresta señaló a los medios que habría descontento dentro del correísmo por las decisiones tomadas en diversos temas, como la reelección de los asambleístas para el actual período.
“Hace mucho tiempo hubo demasiados detonantes, me quejé, no sólo de cosas que me pasaron a mí, sino que se hicieron contra algunos compañeros (…). Por ejemplo, no tengo una amistad muy estrecha con la (ex) diputada Gissela Garzón, pero encontré inconsistentes las posiciones para la reelección de los asambleístas”, comentó en el espacio digital Ingobernables, el 14 de julio de 2025. Garzón no era candidato a la actual legislatura.
Urresta, en el espacio La Calle, el 14 de julio, dijo que había seguido a las jerarquías para aclarar la frase “mierda tuerta” que González le había escrito en algunos chats. Se comunicó con González y luego con Correa. “Si vas contra Luisa, vas contra mí”, habría respondido el expresidente. Por su parte, González respondió en X que: “Para traicionar no es necesario inventar mentiras”.
Hay problemas que corregir en la Revolución Ciudadana
“No hablo de eso porque no son protocolos que deba tener un partido a la hora de presentar una denuncia, donde no hay pruebas concretas de lo que se está denunciando, y por lo que he escuchado es una venganza entre ella (Uresta) y Luisa”, respondió la diputada de RC Paola Cabezas.
Para la legisladora, la RC es el único movimiento político que ha dado origen a mujeres al frente de una organización política. Sin embargo, acusó al gobierno de querer perjudicar a cuadros correísta. “Ante el proceso electoral que se avecina en 2027, están tratando estratégicamente de debilitarnos”.
Dijo que todo partido político, no sólo la CR, debe tener un espacio de resolución de conflictos y, sobre todo, protocolos que eviten la violencia política, el maltrato a compañeros, para abordar temas de igualdad y equidad.
“En otras organizaciones se dan casos de violencia y abuso y no se atienden, ni siquiera tienen protocolos, nosotros los tenemos, existen. Que hay que mejorarlos, que hay que fortalecerlos, es precisamente parte del ejercicio democrático de toda organización política, no sólo de la RC”, afirmó Cabezas. Pero cuando se le preguntó qué pasó con esos protocolos en el caso de Urresta, no respondió.
LA HORA contactó a varios miembros de la oficina nacional de la RC (González; Lorena Herrera, secretaria nacional de Mujeres y Diversidad; Jahiren Noriega, asambleísta y miembro de la Secretaría Nacional de Comunicación, entre otros) para consultar sobre estos protocolos o si existe un plan para las mujeres en caso de conflictos, pero no obtuvo respuesta.
El discurso contradictorio del correísmo
Annabell Guerrero, exvicepresidenta del Colegio de Abogados de Pichincha y miembro del Centro de Justicia y Género, evaluó que hay casos que demuestran un «liderazgo omnipotente» y la falta de militancia real en la RC.
“Muchas veces (Correa) ordenó silencio a muchas mujeres, en su época Paola Pabón (actual prefecta de Pichincha), cuando tenían posiciones firmes respecto a la agenda del movimiento de mujeres”, recuerda.
Para el abogado, el caso de Urresta refleja que «faltan protocolos o trabajo orgánico como partidos políticos y también la cuestión del liderazgo omnipotente, no se trata de eso, debe haber una especie de horizontalidad en los partidos políticos».
Evaluó que se deben considerar varios parámetros para determinar si el caso de Urresta constituye violencia política de género y si los chats son ciertos, pero avanzó que la vulneración a la integridad moral entra dentro de este tipo de violencia.
“Si viene uno, venimos todos”, fue la frase escrita en la camiseta que vistió González durante la campaña electoral. «El tiempo del acoso y abuso de poder contra las mujeres está terminando. Somos mujeres con historia, con fuerza y con voz propia. Y no bajaremos la cabeza ante nadie. No podemos aceptar que quienes aspiran a liderar el país violen a las mujeres», publicó el 27 de marzo de 2025.
Pero Guerrero cree que estos discursos sobre las mujeres no son consistentes con la práctica del correísmo de su líder: «Con un líder como Rafael Correa en la RC, (el discurso) es decididamente contradictorio. Es una persona que en el ejercicio del poder le ha hecho mucho daño a las mujeres por sus prácticas misóginas los sábados. Muchas mujeres han sido estigmatizadas por Correa».
Recordemos que Correa hizo comentarios como “gorda horrible, muñeca de pastel, consentida. Golpeó a periodistas, golpeó a mujeres que estaban en el campo político, dirigentes, incluso con persecución a través de la administración de Justicia que en su momento estaba cooptada por el Ejecutivo”, cuestionó.
Para Guerrero, la RC tendrá un impacto por todos estos golpes y la falta de unidad que tiene como organización política, lo que podría pesar sobre las seccionales.
Entre los casos en discusión del correísmo que involucran a mujeres se encuentran:
– Urresta deja la RC el 10 de julio de 2025 y es tildado de traidor al correísmo.
– Mónica Salazar renunció a la RC el 23 de abril por diferencias con sus ex compañeros de creencia y “calumnias” de miembros de la RC en su provincia de Los Ríos.
– Santiago Díaz propuso un proyecto de ley para garantizar que se permita el consentimiento para tener relaciones sexuales a partir de los 14 años. Marcela Aguiñaga, prefecta del Guayas, reaccionó a la denuncia contra Díaz por presunta violación de una menor. “Esto no pasa”, preguntó en X.
– Paola Pabón, con el apoyo de Soledad Buendía y Gina Godoy, asambleístas de 2013, impulsó la aprobación de un proyecto sobre la despenalización del aborto por violación. Correa se opuso y «por la unidad» de su partido se retractó.
– El expresidente Rafael Correa calificó en 2007 a la periodista Sandra Ochoa de “gorda horrible”. Correa reaccionó así a una frase del periodista: «¿Qué quieres que te pregunte por qué no respondes lo que no te gusta?».
La politóloga Caroline Ávila analizó que la desafiliación de Urresta no se trata sólo de unos pocos chats, “se desafilia porque hay situaciones mucho más amplias”.
Dijo que si la RC tuviera una línea de acción clara, con proyectos de ley presentados o una agenda de control articulada, se entendería mejor la oposición que lleva adelante, pero no es así.
“Quienes apoyaron su proyecto de ley se complican justificándose con el hecho de que no sabían de qué se trataba”, dijo Ávila sobre la postura adoptada por la bancada de RC ante la propuesta del diputado Santiago Díaz. Tiene denuncia en su contra por el presunto delito de violación a menor de edad.
Para la politóloga, hay otras formas de resolver fracturas o situaciones de crisis, «no necesariamente acusando a quién pertenece cada asambleísta, esta es precisamente una manera de minimizar el pensamiento crítico, el trabajo que tienen», subrayó sobre el caso Urresta. Correa dijo ser cliente de Fausto Jarrín, exdiputado de RC.
Según él, el portavoz de RC debe tener más cuidado, porque no todas las deserciones son traiciones. “También obedecen a la posición de que todo individuo tiene derecho a ganar mayor protagonismo o a hacer oír su voz o incluso a satisfacer su conveniencia política”.
Coincide en que “lo ideal es que existan protocolos, normas de cómo transmitir los casos” en la RC como en otras organizaciones políticas. Agregó que allí el ADN tiene ventaja porque sus militantes no están tan expuestos.
«Está claro que Luisa González es objeto de muchas críticas en este momento. Y si quiere darle un poco más de tranquilidad a su partido, podría buscar una renovación de ese liderazgo», anotó.
