Las autoridades locales de Afar anunciaron que las fuerzas regionales de Tigray lanzaron un ataque en la región, durante el cual tomaron el control de seis aldeas y utilizaron artillería pesada y fuego de mortero contra civiles, en una nueva escalada de los conflictos internos en Etiopía.
La administración local de Afar advirtió que tomaría medidas defensivas para proteger a los civiles si los ataques continuaban, y enfatizó que las fuerzas de Tigray atacaron la región de Megali y dispararon armas pesadas contra pastores civiles.
Estos acontecimientos se producen después de que el gobierno central acusara al Frente Tigray de cooperar con Eritrea y prepararse para una nueva guerra, y de que el Ministerio de Finanzas cancelara el desembolso de más de dos mil millones de birr (13,1 millones de dólares) a la región, mientras alrededor de un millón de personas sufren desplazamientos y dificultades financieras.
El primer ministro Abiy Ahmed declaró ante el Parlamento que una gran parte del presupuesto de Tigray se está desviando hacia fines militares, lo que aumenta el sufrimiento de la población y amenaza la estabilidad de la región.
Curiosamente, el Frente de Liberación Popular de Tigray, que libró una devastadora guerra civil entre 2020 y 2022 que se cobró la vida de unas 600.000 personas, recientemente amplió su actividad a Afar, cuyas fuerzas apoyaron al gobierno federal, lo que refleja las tensiones actuales entre la capital y otras regiones.
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