Un descubrimiento pionero ya caracterizado como «el Santo Grial de la criminología» dos científicos irlandeses lo consiguieron y demostraron por primera vez que es posible recuperar huellas dactilares de balas ya disparadas.
El equipo de la Dra. Eithne Dempsey y el Dr. Colm McKeever del Departamento de Química de la Universidad de Maynooth ha desarrollado un método electroquímico innovador que revela huellas dactilares en carcasas de latón, incluso después de haber sido expuestas a temperaturas extremas de cocción.
Recuperar huellas dactilares de armas de fuego y balas ha sido uno de los mayores desafíos de la ciencia forense hasta la fecha, ya que el calor y la fricción destruyen los rastros biológicos. Así, los investigadores sólo pudieron identificar el arma, pero no a la persona que la utilizó.
«Recuperar huellas dactilares de casquillos detonados siempre ha sido el objetivo final de la medicina forense.«, explica el Dr. Dempsey. «Nuestro método puede revelar líneas de huellas dactilares que hasta ahora se consideraban invisibles».
La técnica que modifica los datos.
La nueva técnica se basa en recubrir el latón con una fina capa de polímeros especiales y utilizar un bajo voltaje eléctrico dentro de una celda electroquímica. Los productos químicos son atraídos hacia la superficie, llenan los pequeños espacios en las líneas y forman una imagen clara y de alto contraste en segundos, sin sustancias tóxicas ni equipos costosos.
Como lo explica el Dr. McKeever, «el residuo que queda después del disparo actúa como plantilla. Con la ayuda de la reacción electroquímica podemos «rellenar» los espacios entre las líneas, haciendo visible la huella.».
Los experimentos demostraron que la técnica funciona incluso en cráneos de 16 meses, abriendo nuevas posibilidades para reexaminar hipótesis previamente no resueltas.
Perspectivas sobre las investigaciones forenses
La importancia del descubrimiento se considera enorme. «Hasta ahora, el mejor análisis que se podía hacer sobre los casquillos era compararlos con el arma que los disparó.» señala McKeever. «Ahora, con suerte, podremos conectar el hallazgo con la persona que cargó el arma».
La investigación se centró en casquillos de latón, el material más común en las municiones, pero los científicos creen que el método podría adaptarse a otros objetos metálicos, como en casos de incendios provocados o ataques terroristas.
El sistema utiliza un pequeño dispositivo, el «potenciostato», que controla el voltaje y puede integrarse en un kit forense portátil, lo que permite a las autoridades realizar controles sobre el terreno.
«Básicamente transformamos el vidrio en un electrodo, en el que tienen lugar las reacciones químicas que revelan la huella dactilar», añade McKeever.
Aunque la técnica aún se encuentra en fase experimental y requiere mayor validación, los primeros resultados son sumamente prometedores. La investigación, financiada por Research Ireland y la Universidad de Maynooth, se publicó recientemente en una importante revista de criminología y ya se considera un hito para la investigación policial mundial.
Un método que alguna vez se consideró imposible para recuperar huellas dactilares de balas disparadas ahora parece destinado a revolucionar la forma en que se resuelven los crímenes en todo el mundo.
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