La diversidad cultural impide un Año Nuevo malgache único

Intenso debate sobre el Taombaovao malgache durante la consulta nacional.

Una consulta nacional celebrada el 13 de noviembre en la Biblioteca Nacional relanzó el debate sobre el Taombaovao malgache, fuerte símbolo de identidad y cohesión cultural.

Ese día, la Biblioteca Nacional acogió un intenso y agresivo debate que reunió a varios especialistas en las tradiciones relacionadas con el Año Nuevo malgache. Organizada por el Ministerio de Comunicación y Cultura, esta consulta cultural tuvo como objetivo recoger las opiniones de los participantes para informar una futura decisión oficial sobre el reconocimiento de Taombaovao.

Los intercambios revelaron la riqueza y diversidad cultural de las regiones. Varios oradores subrayaron la imposibilidad de unificar la celebración del Taombaovao en una sola fecha, ya que cada región tiene sus propias costumbres y horarios.

También se planteó la cuestión de la laicidad del Estado: algunos participantes insistieron en el hecho de que las tradiciones deben poder expresarse libremente, sin injerencias políticas o religiosas. Los investigadores de la tradición, por su parte, insistieron en la necesidad de preservar las prácticas ancestrales.

asunto de estado

Ante la tensión de los debates, la ministra de Comunicación y Cultura, Gasikara Fenosoa, quiso calmar los ánimos: «Todos somos malgaches, aunque cada región tiene sus propias costumbres. El objetivo no es dividir, sino reconocer lo que nos une».

Aclaró que este encuentro no se limitó a un simple debate, sino que constituyó una consulta verdaderamente nacional: «Recogeremos todas vuestras opiniones para llegar a un consenso. Vosotros sois los custodios de la cultura, sed su modelo».

El ministro también anunció que la cuestión del Taombaovao malgache se convertirá en un asunto de Estado, insistiendo en que la decisión final corresponderá al pueblo malgache a través de estas consultas: «No seré yo quien decida, sino el pueblo malgache en su conjunto».

Para Gasikara Fenosoa, el desarrollo pasa por la promoción de las tradiciones: «La cultura es nuestra fuerza, nuestro medio para salvar Madagascar. Avancemos unidos en torno a lo que nos une. »

Por su parte, Patrick Zakariasy, investigador de la cultura malgache, recordó sin rodeos que la cuestión del Taombaovao ya había sido abordada durante una consulta nacional en 2017, subrayando la dificultad de alcanzar un consenso definitivo sobre dicha consulta.

Al final, el ministro Gasikara pronunció una frase simbólica que dejó huella: «Madagascar no es sagrado, pero le devolveremos su dignidad».

Cassie Ramiandrasoa

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