Volar. Mientras que la oficina del presidente de Ucrania confirmó el jueves que Volodymir Zelensky «recibió oficialmente de los Estados Unidos un proyecto de plan que, según la evaluación de la parte estadounidense, puede ayudar a revitalizar la diplomacia», el Kremlin evitó pronunciarse sobre un documento que nadie ha visto y que todo el mundo comenta basándose en fuentes anónimas.
«En los próximos días, el presidente de Ucrania espera hablar con el presidente (Donald) Trump sobre las oportunidades diplomáticas existentes y los puntos clave necesarios para lograr la paz», se lee en la declaración, que no menciona a Rusia, y concluye:
«Estamos listos ahora, como antes, para trabajar de manera constructiva con la parte estadounidense y con nuestros socios en Europa y en todo el mundo para que el resultado sea la paz».
Por el contrario, el Kremlin evitó decir a los periodistas lo que piensa del «plan de paz» de Trump:
«Hoy (jueves) no existen verdaderas consultas. Los contactos, sin duda, existen», respondió el portavoz presidencial ruso, Dimitri Peskov, coincidiendo de forma salomónica con las dos figuras del entorno presidencial que se disputan el derecho a liderar las negociaciones con Estados Unidos: el ministro de Asuntos Exteriores, Serguéi Lavrov, y Kiril Dmitriev, enviado económico del presidente Vladimir Putin.
La oficina de Lavrov, desde que la prensa internacional comenzó a difundir fragmentos del supuesto plan de 28 puntos, ha insistido en que Rusia no ha recibido oficialmente ningún documento o propuesta de Estados Unidos.
Dmitriev, sin embargo, sugiere en las redes sociales que el documento es resultado de su gestión con Steve Witkoff, enviado especial de Trump, y que su visita a Estados Unidos, fuera de la cancillería, tuvo un terreno fértil debido al escándalo de corrupción que debilita al gobierno de Zelensky.
Peskov, como había hecho la víspera, se negó a comentar sobre el plan de Trump: «Sólo puedo decir lo que repetí ayer (miércoles) en varias ocasiones: no puedo añadir nada nuevo a lo que se discutió en Anchorage (Alaska, donde tuvo lugar la cumbre Putin-Trump). No hay nada nuevo, incluso si cada momento es bueno para una solución política».
Zelenskyj se reunió este jueves con una delegación del Pentágono que visita el vecino país eslavo, ocasión que -según la oficina presidencial ucraniana- aprovechó para subrayar los principios que deben tenerse en cuenta para Ucrania y «las partes acordaron trabajar en los puntos del plan para que pueda conducir a un final justo de la guerra».
Por otro lado, extraoficialmente en Ucrania, a través de declaraciones de expertos y textos periodísticos, lo filtrado del plan de Trump provoca un rechazo absoluto, ya que -casi todos coinciden- «nadie en su sano juicio puede aceptar la lista de exigencias maximalistas de Rusia» que equivalen a pedir la capitulación completa de Ucrania, que además permanecería desarmada ante una posible «agresión futura».
Según fuentes estadounidenses anónimas, este plan de 28 puntos se inspira en el plan de 20 puntos sobre Gaza y, entre otros aspectos, prevé la entrega de todo el Donbass a Rusia (las regiones de Donietsk y Luhansk, que serían declaradas zona desmilitarizada), y Kiev debería reducir sus fuerzas armadas dos veces y media, sin superar el límite de 200.000 soldados; mientras que Rusia debería devolver las partes ocupadas de Kherson y Zaporizhia a Ucrania.
Esto último, dado que el Kremlin ya ha incorporado todo Kherson y Zaporizhzhia a la Constitución como parte inalienable de la Federación Rusa, no parece aceptable ni siquiera para Moscú.
De hecho, los analistas creen que hasta que se publique el plan completo de Trump, mucho de lo que ahora «trasciende» podría quedar fuera de la versión final del documento, si se puede alcanzar un consenso entre quienes realmente importan: los rusos y los ucranianos.
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