MILÁN – Muchos habían predicho que el viaje a Arabia sería un viaje sin retorno. Entre los aficionados italianos, que se sintieron traicionados por el técnico ganador de la Eurocopa, también hubo quienes lo esperaban. La parábola de la carrera de Roberto Mancini, nuevo entrenador del Al-Sadd de Doha, demuestra que los catastrofistas, los ofendidos y los búhos tenían razón: desde que decidió dejar el banquillo italiano en 2023 para dirigir la selección nacional del reino saudí, ya no ha sido tenido en cuenta en la Europa del fútbol que cuenta.
Espectador del carrusel de bancos.
En el último año, desde que Mancini dejó la selección de Riad en octubre de 2024, decenas de banquillos importantes han quedado libres en toda Europa. Sin embargo, ninguno de los grandes clubes del continente se sintió tentado a buscar a Mancio, quien en su carrera como entrenador ganó, entre otras cosas, títulos de liga, la Premier League y la Eurocopa.
Las últimas cuatro posibles oportunidades de regreso, en Italia, datan de las últimas semanas. Pero entre Bérgamo, Florencia, Génova y Turín, la Juventus, nadie ha pensado en volver a poner en el banquillo al técnico de Jesi, aunque tiene 60 años, 7 años menos que Gasperini y 6 menos que Spalletti, su sucesor en la selección nacional y nuevo entrenador de la Juventus.
La ilusión de volver a Italia
Roberto Mancini ha sido testigo este otoño como espectador de los movimientos del carrusel de banquillos de la Serie A. Cada banco liberado parecía perfecto para su prestigioso perfil, pero uno tras otro todos se le escapaban. Lo evaluó pero luego descartó a la Fiorentina, donde también había entrenado al inicio de su carrera, en la temporada 2001/2002. Es comprensible que el Génova no lo buscara, no sólo por cuestiones presupuestarias, sino también por haber sido bandera de la Sampdoria más fuerte de la historia, junto a su gemelo meta Gianluca Vialli. El Atalanta no le tuvo en cuenta, decidido a centrarse en un jugador joven y en una formación, la de Gasp.
Juventus, un tren perdido dos veces
Ni siquiera la Juventus lo quería, quien, a pesar de su entonces pasado como jugador del Inter, Calciopoli – ya había tenido en cuenta su nombre tras el despido de Thiago Motta, la temporada pasada. Entonces se prefirió Tudor. Y cuando también cayó Tudor, el patrocinador de Mancio ya no estaba sentado en la sala de control de Turín, Cristiano Giuntoli. Y con Giuntoli también se ha esfumado el sueño de Mancini de pasar al otro lado del campo, ya que la Juventus siempre lo ha conocido como un rival a lo largo de su carrera.
La negativa en Nottingham Forest
La vana espera de una llamada de la Juventus a Mancini le costó la oportunidad de regresar al fútbol europeo, si no por la puerta principal al menos por una entrada secundaria muy digna: en las últimas semanas, fue el Bosque de Nottingham. Pero declinó, convencido (erróneamente) de que podría llegar al banquillo de la Juventus. Y la puerta que podría haberle llevado de regreso a la selección nacional, que abandonó en el verano de 2023, quedó para él muy cerrada: habría vuelto de buen grado allí, tras la destitución de espalettispero el presidente federal Gabriele Gravina se puso firme.
La última playa del Golfo
Al final Mancini, viejo en cuanto a servicios pero aún no viejo, regresa al Golfo Pérsico, esta vez para dirigir un club, una experiencia que le falta desde 2018, cuando acabó su aventura en Rusia, en el Zenit de San Petersburgo. Es recibido por elAlabama TristeEquipo de Doha rico en dólares y trofeos. El acuerdo es atractivo pero está lejos de ser estelar para un entrenador de su nivel: 4,5 millones de euros netos por temporada hasta 2026, con posibilidad de ampliar el contrato hasta 2028. Cobrará menos de la mitad de lo que ganaba su colega Stefano Pioli en Arabia Saudí enAl-Nassr, que se fue para regresar a Italia, a Florencia, y fue despedido al cabo de menos de tres meses. La prueba de que regresar del Golfo Pérsico, para los futbolistas, no es un viaje fácil.
El Al Sadd y la apuesta Al Gracias
Más que el salario, lo que hace atractiva para Mancini la nueva aventura qatarí es la propiedad del club que ha elegido: la familia real Al Thani, la misma que controla el PSG. Una circunstancia en la que Mancio ve un puente que, tarde o temprano, podría llevarle de vuelta a Europa. El debut en el nuevo banquillo está previsto para el 24 de noviembre, en un partido decisivo Campeones Asiático vs.Al-Wahda. Un escenario diferente a los soñados: ni el verde césped de San Siro ni el ambiente de Wembleysino los estadios ultramodernos de Qatar. Espera que ganar allí también le devuelva ese estatus ganador que parece empañado en casa. Un nuevo comienzo, lejos de las presiones y prejuicios italianos, para demostrarse ante los demás que sigue siendo el Mancini de siempre. El que celebró el Scudetto con Blucerchiati y la Eurocopa en Inglaterra con Vialli.
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