“Vi los ceros en el contrato y era todo hermoso” – La Nación –

A más de una década de su consagración como campeón nacional con Emelec en 2013, el ex volante de Polo Wila recordó con humor, nostalgia y sinceridad los momentos claves que marcaron su paso del Deportivo Cuenca al ‘Bombillo’, en entrevista para el programa Marca 90 Concentrao.

Hoy, a sus 38 años, Wila ha compartido los detalles íntimos de un acuerdo que cambió su vida y le permitió ser parte de una de las generaciones más exitosas del club guayaquileño.

«Llamé al presidente de Cuenca porque había un rumor de que iba a Emelec. Me dijo que me fuera nada más, que allí no había dinero», confesó el volante, también protagonista del histórico título del Deportivo Cuenca en 2004, el único en la historia del club.

Un contrato que sorprendió… y convenció
La anécdota más sorprendente fue cómo recibió la propuesta de contrato de Emelec y su reacción tras conocer los valores económicos:

«Según lo que estaba a punto de leer, pero veo los ceros… y era todo hermoso. También me dieron un cheque con un premio muy lindo, el cual firmé y lo guardé en mi billetera por un tiempo… porque decían que era mío».

El fichaje se produjo en 2009, durante la presidencia de Elías Wated, en un momento de reestructuración y nuevos proyectos en el club eléctrico. Aunque el contrato tenía una duración considerable, Wila aseguró que no había vuelta atrás:

«Ya estaba firmado, pero aún quedaba mucho tiempo de contrato. En cualquier caso, ya estaba todo».

Un campeón desde el inicio del tricampeonato
Durante su paso por Emelec, Polo Wila disputó 59 partidos oficiales, tanto a nivel local como internacional. Su momento culminante llegó en 2013, cuando el equipo dirigido por Gustavo Quinteros se proclamó campeón nacional, iniciando el histórico tricampeonato (2013-2015).

Aunque no siempre fue titular indiscutible, Wila fue una pieza importante en la rotación y estructura del plantel, aportando experiencia, desempeño físico y compromiso.

El legado en dos camisetas
Polo Wila inició su carrera profesional en el Deportivo Cuenca, donde debutó siendo joven y se consolidó como figura del mediocampo. Con el club Azuayo vivió uno de sus momentos más gloriosos: la coronación en 2004, con un equipo recordado por su solidez y hermoso juego.

De ahí que su paso por Emelec le permitió no sólo ganar mayor notoriedad, sino también sumar un título más a su carrera y dejar su huella en uno de los clubes más grandes del país.

Hoy, desde que se jubiló, sus palabras reflejan la mezcla perfecta de gratitud, humor y madurez que sólo el tiempo puede brindar. Su historia es también testimonio de cómo un solo contrato puede cambiar la vida de un futbolista para siempre.

LA NACIÓN

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