De vuelta en el CENI, Thierry Rakotonarivo afirma tener pruebas de la existencia de números CNI idénticos. Su declaración plantea una cuestión delicada sobre la fiabilidad de las listas electorales.
| Thierry Rakotonarivo se declara dispuesto a aportar las pruebas que obran en su poder si fuera necesario. |
Thierry Rakotonarivo regresa de manera notable a la Comisión Electoral Nacional Independiente (CENI), casi cinco años después de su dimisión forzada. Elegido por la Asamblea Nacional para suceder a Houssen Abdallah, prestó juramento ayer ante el Tribunal Supremo. En esta ocasión, el exvicepresidente de la CENI volvió a la revelación que provocó su caída en 2020: la existencia, según él, de más de un millón de números idénticos del Documento Nacional de Identidad (CNI). Ante la prensa, Rakotonarivo reiteró la autenticidad de sus declaraciones y aseguró que tenía todas las pruebas necesarias.
«No hacemos una declaración de esta magnitud sin documentos de respaldo», dijo, prometiendo presentarlos si su uso pudiera ayudar a limpiar el sistema electoral.
En 2020, cuando el CENI actualizó la lista electoral, Rakotonarivo mencionó públicamente duplicaciones masivas en la base numérica del CNI. Esta revelación rápidamente generó controversia sobre la confiabilidad de los censos electorales. En dificultades por la gravedad de sus declaraciones, tuvo que dar marcha atrás antes de ser objeto de una solicitud de destitución presentada por el entonces presidente de la CENI, Hery Rakotomanana. Ante presiones internas y políticas, acabó dimitiendo. Desde entonces no ha hablado públicamente de este delicado tema. Su regreso se produce en un momento en que la cuestión de la limpieza de los censos electorales vuelve a estar en el centro del debate.
Sigue siendo una historia explosiva
Al reafirmar hoy que tiene pruebas, Rakotonarivo resucita un caso que la CENI nunca ha podido resolver plenamente. Si se confirmara la existencia de números idénticos del CNI en las proporciones antes mencionadas, esto pondría en duda la solidez de las bases de datos nacionales y, por extensión, la credibilidad del proceso electoral. Este tipo de anomalía puede dar lugar a múltiples registros, errores de identificación o manipulaciones, acentuando un clima de desconfianza ya muy fuerte en el país.
Rakotonarivo, sin embargo, requiere voluntad política. Según él, las mejoras técnicas no serán suficientes si los actores institucionales no se comprometen plenamente con un enfoque de transparencia y rigor.
Su regreso plantea a la CENI un gran desafío: gestionar una cuestión muy delicada demostrando al mismo tiempo su independencia. Si las pruebas anunciadas se presentaran realmente, podrían servir de base para una auditoría en profundidad o incluso una revisión de los procedimientos de identificación de civiles. Queda por ver si las instituciones y los líderes políticos estarán de acuerdo en iniciar este delicado proyecto. La señal enviada ayer desde Rakotonarivo sugiere que el debate ya no puede evitarse, en los albores de una consulta nacional que reúne a todos los actores políticos.
Tsilviny Randriamanga
