Expertos laborales recomiendan aumentar el salario mínimo entre un 3,1% y un 4,7%, hasta los 56 euros brutos | Economía

El SMI actual es de 1.184 euros brutos al mes y 16.576 euros al año, nivel alcanzado tras el aumento de 2025, de 50 euros al mes y 700 euros al año. Ésta fue precisamente la recomendación de los expertos que encabezan el último informe, lo que denota la influencia de este documento en la decisión final del Ministerio.

En la primera opción (sin impuestos) el Smi aumentaría 37 euros al mes y en la segunda (con Irpef) 56, pero en ese escenario fiscal no todo el incremento iría a parar al bolsillo del trabajador. Una parte se destinaría a impuestos, pero la cantidad concreta dependerá de la situación del empleado (si tiene hijos, si tiene otras responsabilidades familiares, la comunidad en la que vive…) y de las normas fiscales aplicables. El Ministerio pidió a expertos estas dos opciones para anticiparse al posible cambio fiscal, tras varios años de tira y afloja sobre el tema con el Ministerio de Hacienda.

El debate sobre la tributación del SMI está vinculado al impulso hacia la prevalencia de este nivel retributivo en la masa salarial española. Es decir, como el salario mínimo ha crecido mucho en los últimos años -un 61% desde 2018, de 736 a 1.184 euros brutos mensuales en 14 pagas en 2025-, al mismo tiempo aumenta el volumen de trabajadores que no cotizan al Irpef.

En un informe reciente, la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) indicó que ve una “concentración de trabajadores en torno al nuevo umbral [del SMI] Así, mientras que en 2018 el 3,5% de los trabajadores cotizaba al salario mínimo -similar a los que perciben el SMI-, en 2023 eran el 7,4%, más del doble. Y los que ganan sólo algo más que el salario mínimo avanzan aún con más fuerza: en 2018, el 7,9% de los trabajadores aportaba el 125% del salario mínimo y en 2023 era el 22,8%.

En la presentación de la comisión de expertos, que se reunió por primera vez el 1 de octubre, el ministro de Trabajo afirmó que, en su opinión, el SMI no debería gravarse, que la reforma fiscal debería empezar «desde arriba», pero al mismo tiempo admitió que esto no es competencia de su ministerio. Aclaró que la decisión es de María Jesús Montero. “El Tesoro decidirá”, dijo Díaz. De momento, el Ministerio de Hacienda no ha aclarado si se compromete o no a gravar el SMI este año, aunque lo ha defendido en los últimos años.

Los sindicatos también apoyan la fiscalidad: creen que ha llegado el momento de que el SMI empiece a contribuir al IRPF. Hace dos semanas, UGT y CC OO anunciaron que propondrán una subida del salario mínimo del 7,5%, hasta 1.273 euros brutos al mes repartidos en 14 cuotas (89 euros al mes más que hoy). Según los cálculos de los sindicatos, si el salario más bajo posible dejara de estar exento del Irpef, para seguir empleando el 60% del salario neto medio, ese 7,5% tendría que aumentar. Este porcentaje supera con creces los propuestos por los expertos laboristas.

La patronal no entra en el debate sobre fiscalidad, pero, al igual que los sindicatos, ha precisado cuánto cree que debería aumentar el salario mínimo en 2026. El martes el comité ejecutivo de la CEOE aprobó la propuesta de un aumento del 1,5%, por debajo de la inflación. Los empresarios justifican esta cifra porque, según sus cálculos, el salario mínimo ya representa el 60% del salario neto medio, según datos publicados por el INE en Encuesta de población activa. Por ello proponen un incremento tan moderado que, señalan los empresarios, es similar al acordado por los sindicatos y el gobierno para los empleados públicos.

El Ministerio de Trabajo considera esta propuesta comercial «poco rigurosa» y los sindicatos la califican de «ridícula». “Creo sinceramente que ni siquiera se puede plantear una propuesta de aumento del salario mínimo interprofesional que sea incluso inferior a la inflación”, afirmó el miércoles en Bilbao el líder de CC OO, Unai Sordo. La oferta también fue rechazada. de la UGT.

Estos dos sindicatos, los más representativos de España, han apoyado las seis subidas del salario mínimo que ha impulsado Yolanda Díaz desde que asumió la jefatura de Trabajo. Los empresarios apoyaron solo el primero, lo que elevó la cifra a 950 euros en 2020.

Esta medida seguirá adelante a pesar de la precariedad parlamentaria del Gobierno. Como no tiene estatus estatutario, el Ejecutivo tiene el poder de aumentar el umbral salarial sin la aprobación del Congreso.

El Departamento de Trabajo indica que no es necesario que el Congreso limite la capacidad de las empresas para compensar las subidas del SMI absorbiendo complementos. Hay empresas que eliminan bonificaciones para mitigar el impacto del aumento del salario mínimo, para que el empleado no note el aumento. Los sindicatos han dicho que no aceptarán la subida del SMI si no se elimina por decreto esta posibilidad, e incluso han condicionado su apoyo al salto anterior a este cambio. Los empresarios proponen lo contrario: presentan su propuesta de un aumento del 1,5% con la condición de que el Partido Laborista no cambie el régimen actual.

El informe de los expertos está casi terminado, pero aún quedan algunos detalles por afinar. Lo que está 100% decidido, según fuentes informadas, son las cifras de incremento propuestas en cada escenario. Los miembros de la comisión de este año son Begoña Cueto (ponente), Elena Bárcena, Javier Muñoz, Luis Ayala, Alberto del Pozo, Libertad González, Rafael Muñoz, José Ignacio Pérez, César Veloso, Luis Zarapuz, Mariña Fernández y Antonio García. Algunos son especialistas de la universidad, otros de los sindicatos y también hay representantes del gobierno.

Los empresarios no participan voluntariamente en el comité de expertos y cuestionan sus recomendaciones. Este grupo de trabajo también recomendó aumentos en 2025, 2023 y 2022, pero no en 2024. Este será el cuarto informe de los especialistas.

Los salarios más bajos son los que más crecen

El fuerte aumento del salario mínimo en España desde 2018, que asciende al 61%, ha superado el aumento de precios en alrededor de 40 puntos. Paralelamente, y en sintonía con un ciclo económico expansivo, la tasa de desempleo ha disminuido constantemente, la tasa de empleo ha aumentado ligeramente y la desigualdad salarial se ha atenuado. Se observan ralentizaciones moderadas en la creación potencial de empleo, pero la mayoría de los analistas coinciden en que los aumentos del SMI han traído consecuencias más positivas que negativas.

Según estimaciones del Gobierno, el último aumento del salario mínimo ha beneficiado 2,4 millones de personasde los cuales el 66% son mujeres y el 27% jóvenes entre 16 y 24 años. Por ramas de actividad, según cálculos gubernamentales, el 31% de los beneficiarios trabajaban en el campo, pese a que su peso real en el mercado laboral era del 3,5%.

Reducción de salario (tabla)

Un reciente estudio de Fedea, como se desprende también de los datos publicados recientemente por el INE, indica que en los últimos años se ha producido un mayor aumento de los salarios más bajos y un aumento más moderado de los salarios intermedios, fenómeno que está vinculado a las subidas del SMI. Los datos de la EPA de 2024 muestran que respecto a 2023, los deciles más bajos (una décima parte de los empleados, ordenados en diez grupos de menor a mayor y para los que se calcula su salario medio) aumentaron su salario medio un 10,1%, frente a un aumento del 3% en el quinto decil y del 6,6% en el décimo, los que más ganan.

Si miramos más allá, desde 2018 el primer decil ha crecido un 48%, el quinto un 22,1% y el décimo un 19,6%.

¿Cuál será el incremento neto si el SMI deja de estar exento?

Pablo Sempere

Para un trabajador soltero de 35 años sin hijos, sin tener en cuenta las variaciones regionales y con el diseño fiscal actual, si la subida se impusiera con el Irpef (17.360 euros brutos al año), las retenciones a la seguridad social rondarían los 526 euros y las cotizaciones sociales serían 1.500. El salario neto resultante sería de aproximadamente 15.334 euros. En el caso de una mujer soltera de 35 años con dos hijos menores, el salario neto se quedaría en unos 15.595 euros anuales, de nuevo sin tener en cuenta los cambios autonómicos y suponiendo que no se modifique el diseño actual del IRPF.

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