El ministro del Interior, Álvaro Elizalde, llegó a un acuerdo con los partidos de gobierno Renovación Nacional (RN) y Unión Demócrata Independiente (UDI) para aprobar una reforma del sistema de partidos políticos antes de febrero. Este pacto se enmarca en un contexto en el que 14 de los 22 partidos representados en el Congreso corren el riesgo de desaparecer y pretende fortalecer la estructura política del país.
Las conversaciones secretas incluyen tres cambios legales que dificultan que los partidos pequeños se fragmenten y existan, lo que sucedería mediante una simple ley y una reforma constitucional.
Según los parlamentarios, uno de los aspectos en los que se acordó cambiar es el aumento del número de miembros necesarios para formar un partido político, que se duplicará respecto al actual. El cambio aumenta el umbral mínimo de membresía del 0,25% al 0,5% de las listas electorales.
También se reglamentarán las comisiones parlamentarias, estableciendo la obligación de que los parlamentarios se registren y permanezcan en la comisión del partido por el que fueron electos, constituyendo la renuncia causa de cese en el cargo.
La reforma también cambiaría la financiación de los partidos políticos, prohibiendo la financiación pública a quienes no participaron en las elecciones parlamentarias.
«Hoy estamos hablando de una reforma a la Constitución, de por ejemplo reglas claras cuando un diputado, senador, renuncia al partido por el que fue electo y pierde su curul. Y también de la modificación de la ley de partidos políticos, que sería la segunda ley o el segundo proyecto», dijo la presidenta de la Comisión de Constitución del Senado, Paulina Núñez (RN), en entrevista con Érase una vez.
“Me atrevo a decir que tenemos un acuerdo bastante avanzado para poder concluir este gobierno y esta legislatura con estas dos reformas del sistema político electoral, que a mi juicio, especialmente con lo que estamos presenciando, son vitales para evitar la extrema fragmentación política que se ve especialmente en la Cámara de Diputados”, agregó.
Según el legislador, la segunda reforma, presentada por una representación representativa de los senadores y apoyada por el Ejecutivo, tiene como objetivo modificar la ley de partidos políticos para mejorar su funcionamiento y representación.
Los diputados oficialistas en la Cámara afirman también que esta semana Elizalde alcanzó un acuerdo avanzado para concluir esta legislatura con estas reformas, que consideran vitales para evitar una fragmentación política extrema. También añaden que, si se aprueba, lo que probablemente ocurrirá en enero, el gobierno podría tener otra reforma importante que mostrar en su «legado», junto con la reforma de las pensiones.
Los parlamentarios reconocen que la dificultad para alcanzar consensos ha llevado a una situación en la que algunos representantes, con pocos votos, logran ser elegidos, lo que complica la gobernabilidad y la representación efectiva de los ciudadanos.
Incluso por parte del Partido Republicano, su dirigencia ha mostrado interés en aprobar la reforma del sistema político antes de que asuma el próximo Presidente de la República. Algunos dirigentes incluso afirman haber abordado el tema con representantes del PS «para evitar la atomización y que haya tantos partidos que sean tan pequeños o se disuelvan».
