Yolanda Díaz pide a Sánchez una “remodelación profunda” del Gobierno: “Esto no lo podemos tolerar” | España

Sumar supuso este viernes un punto de inflexión decisivo en su relación con el PSOE en el Gobierno. La vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, pidió al socio que hiciera una «reestructuración profunda» del Gabinete y aseguró que ya se había comunicado con el presidente Pedro Sánchez. «No podemos resistir así», reconoció la ministra de Trabajo en una entrevista con La Sexta tras los casos de corrupción que azotan al partido desde hace meses y la cascada de denuncias de acoso que han golpeado a dirigentes del PSOE en la última semana. Los partidos de la coalición coordinada por Díaz y presentes en el Gobierno (Izquierda Unida, Más Madrid, Comunes y Movimiento Sumar) se reunieron este viernes para abordar, entre otros temas, la situación de crisis. Tras la reunión, llamaron al PSOE a impulsar «urgentemente» acciones contra la corrupción y el acoso y reiteraron: «Necesitamos una nueva ejecutiva».

«Se acabaron las reflexiones, los cambios y las reformas cosméticas. Hay un punto y hay que actuar. Hablé con el presidente. Hay un cambio absolutamente profundo en el equipo de gobierno. No es mi responsabilidad, pero nuestra opinión es que no puede seguir así. Lo que está pasando es muy grave, no estamos en el mes de julio. Hay que reformular el Gobierno», advirtió con mucha firmeza. Han pasado más de cinco meses desde que el hombre ingresó a prisión preventiva, hasta días antes numero tres del PSOE, Santos Cerdán, implicado en el cobro de sobornos a cambio de maniobras en obras públicas, provocó una profunda crisis en el seno de la coalición que llevó al socio minoritario a pedir «un giro de 180 grados en la legislatura», reclamando medidas sociales y anticorrupción.

Desde La Moncloa, el sector socialista del Gobierno responde actualmente con delicadeza al desafío de la vicepresidenta segunda, que pide la caída de numerosos ministros. Fuentes cercanas al presidente subrayan que éste «no comparte» la opinión de Díaz, porque ni los casos de acoso sexual ni las detenciones por presunta corrupción y las solicitudes de información a la UCO involucran a ninguno de los ministros en ejercicio.

El afectado directamente por las denuncias por haber ocultado el acoso a Paco Salazar, Antonio Hernández, que era su mano derecha y que permanecía en un alto cargo en La Moncloa, fue despedido. También caerán inmediatamente todos los implicados directamente en el PSOE que puedan presentarse, como ocurrió esta semana con dos personas denunciadas, indica el Ejecutivo. Y la ministra que tiene responsabilidad política directa, es decir, la vicepresidenta María Jesús Montero, que fue quien eligió a uno de los presos como presidente de la SEPI entre 2018 y 2019, asegura no saber nada de lo que ha hecho desde que dejó el Gobierno y no cree que deba dimitir por este caso.

En La Moncloa insisten en que nadie resta importancia a la situación y son perfectamente conscientes de la gravedad de lo que está sucediendo tanto en el ámbito del acoso sexual como en el de la corrupción, pero no están de acuerdo en que la solución sea una remodelación del Gobierno sino tomar decisiones donde están los problemas, es decir, en el PSOE con los nuevos casos de acoso sexual o con las personas directamente implicadas en los casos de corrupción.

La reestructuración solicitada por Díaz, apunta La Moncloa, implicaría asumir que el caso tiene relación directa con la gestión del actual Gobierno, lo que La Moncloa rechaza. Sánchez pide calma a los suyos, y también a Sumar. El propio presidente dijo la semana pasada a los periodistas que está muy satisfecho con sus ministros y subrayó que sólo hará un cambio «oportuno» si las elecciones anticipadas en Aragón le obligan a sustituir a su ministra de Educación y portavoz, Pilar Alegría, lo que podría ocurrir ya la próxima semana.

Pero Sánchez, sostienen sus partidarios, no piensa en la profunda remodelación que le pide Díaz y enmarca esa necesidad en una estrategia de Sumar que no comparte, aunque parece claro que de momento La Moncloa ha optado por evitar la confrontación directa y ningún ministro se ha pronunciado para enfrentarse a Díaz. El sector socialista intenta así restar importancia al movimiento de Sumar. Está previsto que Sánchez comparezca ante la prensa el lunes, lo que genera muchas expectativas, pero no tiene intención de realizar un viaje extraordinario al Congreso la próxima semana, como exige el PP. En cualquier caso, la situación está evolucionando y el presidente a menudo da giros inesperados y movimientos arriesgados justo cuando su pueblo dice que no tiene intención de hacerlo.

Díaz insistió este viernes en que hay que «cambiar de Gobierno de arriba a abajo, hacer un programa mínimo de regeneración democrática para la decencia del país y los derechos humanos y empezar a actuar». Preguntado por si estamos ante un cambio de ciclo, Díaz respondió: «Ese disparate de putas, putas, corrupción… es una España que hoy no existe, la gente es honesta. Eso bebe de las fuentes del siglo XX. Hay que seguir adelante».

La vicepresidenta se refirió a la agencia pública para prevenir la corrupción en la administración derrocada en septiembre por los partidos de derecha PP, Vox y Junts en el Congreso, y también a la eliminación de las detenciones por estos delitos. Además, pidió una auditoría inmediata de la Sociedad Estatal de Participación Industrial (SEPI) tras la detención de uno de sus expresidentes esta semana.

El líder de Sumar en el Ejecutivo también censuró los casos de acoso en los que ya han participado dos exmiembros de la dirección federal del PSOE, Francisco Salazar y Javier Izquierdo, o el expresidente de la Diputación Provincial de Lugo, José Tomé, también alcalde de Monforte de Lemos.

«Parece que las cosas no se hicieron bien, y cuando las cosas no se hacen bien tenemos que dar explicaciones y tomar medidas», dijo Díaz en referencia al proceso de Ferraz, antes incluso de insistir en que es el propio presidente del Gobierno quien debe comparecer ante los medios para ser interrogado por los periodistas. «Hay desolación, las mujeres están cansadas de lo que está pasando. No se pueden poner de acuerdo. Les pido a mis compañeros del PSOE que esto acabe en nuestro país. Que hagan limpieza», aseguró también mostrando absoluta indignación.

“La fuerza de un gobierno no se mide por la perseverancia, sino por la respetar los acuerdos, la agenda social y las personas. Promover derechos y actuar sin ambigüedades contra la corrupción y el machismo. Hay que dar respuestas contundentes, claras y precisas, y hacerlo ya», pidió también online este viernes Antonio Maíllo, coordinador federal de Izquierda Unida.

El diputado de Compromí en el Congreso, Alberto Ibáñez, también alzó la voz contra el PSOE para pedir medidas «valientes y enérgicas». En un comunicado, el parlamentario asegura que su partido «ve al PSOE paralizado» y pide a la Administración Pública que prohíba los contratos con empresas como Acciona o cualquier otra sospechosa de corrupción.

En los últimos días Sumar ha endurecido su tono contra el Partido Socialista al salir a la luz estos casos, nuevas detenciones y derivados de la trama que inicialmente tuvo como objetivo a los dos últimos secretarios de organización del partido, José Luis Ábalos y Santos Cerdán, así como al asesor del primero en el Ministerio de Transportes, Koldo García. Las detenciones de la ex militante socialista Leire Díez, el ex presidente de la SEPI Vicente Fernández Guerrero o Antxon Alonso, socio de Cerdán en Servinabar, la empresa en la que el ex número tres socialista tendría hasta el 45% de las acciones, han acabado por agotar la paciencia de Sumar, que también corre el riesgo de verse desbordado por el tsunami que azota al PSOE y que ha convertido este fin de año en un calvario para el Gobierno.

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