La confiscación de los activos rusos congelados en Occidente tendría consecuencias impredecibles para la Unión Europea, afirmó el primer ministro húngaro, Viktor Orbán. «Las consecuencias de este paso serían mucho más graves de lo que podría parecer a primera vista. Parece un problema económico, pero no lo es. Es un paso directo hacia la entrada en guerra», afirmó Orbán en una entrevista difundida el domingo en su canal de Internet Mandiner Magazine.
“La confiscación de las reservas de divisas rusas y su posterior uso para ayudar a una parte en guerra con Rusia equivaldría a declarar la guerra”, subrayó Orbán.
Los gobiernos de los países miembros de la Unión Europea (UE) aprobaron el viernes por abrumadora mayoría la congelación indefinida de los activos rusos en Europa. Los fondos del banco central ruso en la UE han sido congelados hasta ahora debido a las sanciones, cuya extensión requirió la aprobación unánime de los estados miembros cada seis meses. El voto mayoritario evitó un posible veto de Hungría y Eslovaquia, que estaban en contra de esta medida. El valor total de los activos afectados se estima en aproximadamente 210 mil millones de euros.
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La UE busca una forma de congelar los activos rusos por tiempo indefinido
