Como se anticipó en exclusiva en la edición impresa del 18 de diciembre de 2025, el Santo Padre León
A continuación se muestra el artículo publicado en il Tempo:
En Estados Unidos se multiplican los rumores sobre el posible nombramiento inminente de Leo Be que, en cualquier caso, cuando el Papa decida sustituir al poderoso arzobispo nombrado por Benedicto XVI y creado cardenal en 2012, no será ni un castigo ni un acontecimiento inesperado. Efectivamente, el arzobispo cumplió 75 años el pasado 6 de febrero y, como estableció Pablo VI con un Motu Proprio en 1966, luego confirmado en el nuevo Código de Derecho Canónico de 1983, al cumplir setenta y cinco años de edad, los obispos titulares de las diócesis tienen la obligación de entregar sus dimisiones en manos del pontífice. Cumplida esta formalidad, el Papa podrá evaluar tiempos y métodos para una posible prórroga que en algunos casos, especialmente cuando se trata de cardenales, puede llegar hasta dos años. Sin embargo, hace unas semanas León XIV subrayó la bondad de esta legislación promulgada por sus predecesores, también para favorecer el relevo generacional al que el nuevo Papa parece especialmente inclinado. En los dieciséis años en los que Dolan dirigió la diócesis neoyorquina, el cardenal fue protagonista de numerosos reposicionamientos, tanto en el ámbito político nacional como en el eclesiástico. Acérrimo partidario de Bergoglio en el Cónclave de 2013, se fue distanciando paulatinamente del pontífice argentino hasta el punto de criticar, a veces con dureza, algunas de sus decisiones en el terreno doctrinal. En mayo pasado, en el cónclave que eligió al primer Papa estadounidense de la historia, se hizo mucho para apoyar a Robert Francis Prevost entre los cardenales de América del Norte y del Sur. Sin embargo, hubo alguien, y hablamos nada menos que de Donald Trump, a quien le hubiera gustado verlo, Timothy Dolan, vestido de blanco. De hecho, a lo largo de los años, el arzobispo de Nueva York se ha acercado mucho al magnate, quien ha correspondido a su estima invitándolo a su segunda toma de posesión, el pasado 20 de enero, desairando al ultraprogresista propietario de la diócesis de Washington, Robert Walter McElroy, nombrado sólo dos semanas antes por Bergoglio precisamente para fastidiar al nuevo inquilino de la Casa Blanca. Para la sucesión de Dolan parece que León XIV está considerando el nombre del actual obispo de Joliet (Illinois), mons. Ronald A. Hicks, un prelado moderado que creció junto al cardenal arzobispo de Chicago Blase Cupich, de tendencias declaradamente progresistas y muy cercano a los círculos demócratas, además de amigo personal de Barak Obama. Sea quien sea el nuevo arzobispo de Nueva York, este será sin duda el nombramiento más significativo desde el inicio del pontificado de León.
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