Estados Unidos y China lideran una nueva carrera hacia la Luna, a la que India y Japón buscan sumarse

Miami/Pekín/Nueva Delhi/Tokio, 21 dic (EFE).- Estados Unidos y China han liderado los esfuerzos para regresar a la Luna en 2025, en una nueva disputa por el liderazgo espacial que pretende sentar las bases para la exploración de Marte y el uso de los recursos lunares, más de cincuenta años después de la carrera espacial entre Estados Unidos y la Unión Soviética.

Sin embargo, la competencia ya no se limita a dos naciones: India y Japón también han logrado grandes avances en el espacio este año, con la esperanza de llegar al satélite de la Tierra en las próximas décadas.

EE.UU., entre recortes y presiones de China

La llegada de Donald Trump a la Casa Blanca en enero ha generado incertidumbre y cambios en el enfoque del programa espacial estadounidense, tras su apuesta por reducir el presupuesto de la NASA y aumentar su dependencia de empresas privadas.

El regreso a la Luna es una prioridad para el Gobierno republicano, que el pasado octubre expresó públicamente su frustración por los retrasos de SpaceX, empresa clave en la misión Artemis III, con la que Estados Unidos busca regresar al satélite en 2027 antes que China y establecer allí una presencia duradera.
A nivel interno, la competencia de SpaceX se centra en Blue Origin de Jeff Bezos, que el mes pasado logró recuperar por primera vez la primera etapa de su cohete New Glenn y se ha posicionado como la principal alternativa a la compañía fundada por Elon Musk.

La hoja de ruta de Estados Unidos para llegar a la Luna vivirá un capítulo importante el próximo mes de febrero, cuando la NASA espera lanzar al espacio la misión Artemis II, que supondrá el regreso de los astronautas a la órbita lunar después de más de cincuenta años, aunque la nave no aterrice en la Luna.

China quiere llegar a la Luna en 2030

China ha mantenido su objetivo de poner «taikonautas» en la Luna antes de 2030, un hito para el que ha acelerado los preparativos técnicos y en el que la creación de una base de investigación en el polo sur del satélite es una parte clave.

Para respaldar este objetivo, las autoridades espaciales chinas han estado estudiando tecnologías pioneras, como ladrillos fabricados con materiales creados en laboratorio para imitar el regolito lunar, con el objetivo de desarrollar métodos de construcción in situ.

El gigante asiático también lanzó la misión Tianwen-2, que se convertirá en la primera nave espacial china en recoger muestras de un asteroide, concretamente Kamo’oalewa, antes de dirigirse a estudiar el cometa 311P.

Sin embargo, a finales de año, el programa espacial chino se enfrentó a una anomalía del Shenzhou-20 que obligó a la tripulación de la estación Tiangong a regresar a una nave de respaldo y enviar el Shenzhou-22 sin astronautas para restablecer el ciclo de rotación.

El primer astronauta indio en la ISS

La India ha vivido un año marcado por el éxito del experimento de acoplamiento espacial SpaDeX, su lanzamiento número 100 y el paso del primer astronauta de la India por la Estación Espacial Internacional (ISS).

La Organización de Investigación Espacial de la India (ISRO) comenzó el año con el éxito de la misión SpaDex de enero, uniéndose a un selecto grupo de naciones capaces de atracar naves en el espacio, después de Estados Unidos, Rusia y China, y en el mismo mes realizó su lanzamiento número 100 desde la creación de la agencia espacial en 1969.

En julio, el capitán Shubhanshu Shukla se convirtió en el primer astronauta indio en visitar la ISS, a bordo de un barco de la empresa estadounidense Axiom Space.

India ahora enfrenta una década de misiones cada vez más ambiciosas, con el lanzamiento de su primera misión espacial tripulada no antes de 2027, el desarrollo de su propia estación espacial en 2035 y el envío de un astronauta a la Luna para 2040.

Japón prepara un nuevo intento lunar

Las ambiciones espaciales de Japón se vieron empañadas este año por el fracaso en junio de la misión de ispace de llevar un vehículo no tripulado a la Luna, lo que la habría convertido en la primera compañía no estadounidense en lograr un alunizaje en medio de una carrera internacional para establecer una base en el satélite.

El fiasco de la compañía con sede en Tokio, que planea un nuevo lanzamiento para 2027, se ha sumado a crecientes problemas con la misión Artemis de la NASA para regresar a la Luna en medio de los recortes del gobierno de Trump.

La colaboración espacial con Estados Unidos es fundamental para Japón, que ha invertido miles de millones de dólares en proyectos de exploración con el objetivo de llegar a la Luna y Marte.

En julio de este año, el archipiélago también publicó sus primeras Directrices para la defensa del dominio espacial, en las que la cooperación con Washington se erige como uno de los pilares fundamentales de su estrategia contra los «satélites asesinos» de Rusia y China.

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