Apenas 48 horas después de la derrota en las elecciones presidenciales, la Fundación para la Democracia -vinculada al PPD- decidió poner en circulación un amplio y elaborado documento de análisis político. El texto no sólo busca explicar el resultado electoral, sino también abrir una discusión estratégica profunda sobre el estado actual de la centroizquierda chilena y su progresiva pérdida de conexión con las mayorías sociales.
Con el título «Renovar la esperanza: el desafío de la nueva centroizquierda», el documento adquiere un tono marcadamente autocrítico. Diagnostica la fragmentación, la dilución de la identidad y la subordinación política como factores clave en el revés electoral, y sugiere que el triunfo de la derecha y de José Antonio Kast no puede leerse como un accidente coyuntural, sino como la consecuencia de una prolongada incapacidad para articular un proyecto común reconocible.
en conversación con el mostradorEl expresidente del PPD, Víctor Barrueto, comenta que más allá del diagnóstico, el texto propone una solución política concreta: avanzar hacia la construcción de un gran conglomerado socialdemócrata, una «casa común» del centroizquierda progresista. No se trata – subraya uno de los autores del documento – de una simple alianza electoral, sino de un proceso más profundo de convergencia política destinado a reconstruir mayorías, recuperar la autonomía estratégica y ofrecer una vez más una gobernanza con sentido de futuro.
-¿Cómo surgió esta iniciativa de elaborar este documento de autocrítica? Es un texto bastante elaborado, por lo que da la impresión de que llevan mucho tiempo trabajando en él.
-Fue un encargo de la dirección del PPD a la Fundación para la Democracia. Trabajamos durante tres meses realizando seminarios y asesorías con figuras como Sergio Bitar, Francisco Vidal, Guido Girardi y los diputados Raúl Soto y Andrea Parra. El abordaje estuvo a cargo del comité estratégico de la fundación, integrado por ocho personas: Eduardo Báez, Natalia Tastets, Ernesto Fernández, Marcela Espinoza, Almagro Valdivia, Yolanda Pizarro y yo. El documento fue entregado dos días después de las elecciones para iniciar un debate que, pese a tener origen en el PPD, pretende ser mucho más amplio.
-¿Cuál es el planteamiento central de esta propuesta?
-El corazón de la propuesta es la necesidad de crear un gran referente socialdemócrata para que la nueva centroizquierda progresista pueda volver a ser mayoría. Queremos crear una “casa común” o una “casa grande”. No estamos hablando simplemente de alianzas o acuerdos electorales con el Frente Amplio o el Partido Comunista, sino de la creación de una nueva fuerza política unificada, similar a como el Frente Amplio logró fusionar varios partidos en uno solo.
-¿El objetivo final es acabar en un solo partido o en un solo equipo?
-Si las cosas fueran racionales en política, deberíamos crear un nuevo gran partido democrático que exprese el Chile de hoy, ya que no hay diferencias ideológicas profundas entre lo que pienso y lo que piensan personas como Francisco Huenchumilla o Paulina Vodanovic. Sin embargo, las identidades históricas y los intereses específicos lo dificultan. Por eso, proponemos un proceso que podría comenzar como una federación y luego convertirse en un referente amplio.
-¿Cree que la fragmentación del Congreso ha contribuido a la pérdida de identidad del centroizquierda?
-La reforma política es fundamental, pero el problema no es sólo jurídico, sino también histórico y subjetivo. La pérdida de la mayoría se debe a factores culturales y a que el líder de centroizquierda estuvo subordinado y consciente del Frente Amplio de los últimos años. La relevancia de los democristianos, el PPD, el PS y los radicales se ha debilitado, dejando a un vasto mundo a la deriva. Necesitamos un espacio que dé respuestas al Chile actual con sentido común, más que con centrismo status quo esto no atrae a nadie. La gente quiere transformaciones, pero quiere que sean graduales e inteligentes.
-¿Qué debería hacer la centroizquierda para reconectar con la sociedad?
-Debemos hacer tres cosas: primero, unirnos; segundo, buscar nueva inspiración para la política actual; y tercero, reconectar emocionalmente con la sociedad chilena usando el sentido común. Actualmente tanto el centroizquierda como el centroderecha parecen alejados de la realidad del país.
-¿Cómo ha sido recibido este documento por las partes antes mencionadas?
-Ha tenido impacto y está generando procesos de conversación interna. Hubo una reacción inicial defensiva por parte de la otra izquierda, porque creían que estábamos proponiendo la desunión. Pero este no es el caso; Se trata de establecer un referente claro y con la misma legitimidad con la que el Frente Amplio llevó a cabo su proceso.
-¿Hay entonces una crítica al Partido Comunista y al Frente Amplio?
-Hay críticas, pero el texto es principalmente autocrítico. Incluso si colaboramos para que el gobierno de Gabriel Boric vaya bien, la responsabilidad fundamental de no poder gobernar por la mayoría no es nuestra. Criticamos una política que no está diseñada para la gran mayoría.
-Usted habla de salvar la «socialdemocracia profunda» de Chile. ¿A qué te refieres?
-Chile tiene una trayectoria histórica socialdemócrata, desde Pedro Aguirre Cerda y Eduardo Frei Montalva hasta Salvador Allende. Líderes como Ricardo Lagos y toda la Concertación representan la socialdemocracia pura, aunque el término en ocasiones se ha evitado por dogmatismo ideológico. Debemos reinventar esta socialdemocracia para el siglo XXI para abordar desafíos como la extrema derecha autoritaria y el futuro del trabajo.
-¿Cómo y con quién podemos empezar a avanzar en este proceso?
-Idealmente de socialistas a democristianos. Sin embargo, no seguiremos esperando hasta que el Partido Socialista decida avanzar en esta dirección. Podemos empezar por los radicales, el Partido Liberal, el Frente Verde Regional y los Demócratas Cristianos. También buscamos enriquecer un vasto mundo de independientes, incluidos gobernadores como José Miguel Carvajal, Ricardo Díaz o Jorge Flies, y alcaldes como Claudio Castro y Roberto Neira. Si sumamos todas estas fuerzas parlamentarias, seríamos la bancada más grande del Congreso.
-Al parecer el Partido Socialista tiene su propia definición de su posición política. ¿Quieres añadir otros sectores también?
-Sí, hay un debate interno en el PS. Además de los partidos, en esta nueva Federación Socialdemócrata quisiéramos sumar al mundo intelectual y académico, como Patricio Fernández, Javiera Arce, José Joaquín Brunner, Eduardo Engels, Marcelo Mena entre muchos otros dirigentes que hoy están fuera de la política partidista.
Si deseas revisar el documento sigue el enlace:
Renovar la esperanza FPD Diciembre 2025
