Cadena de suministro de remolacha, la evolución sostenible de los agricultores

EL Cadena de suministro de remolacha en la Península apuesta por hacer más sostenibles sus producciones. Una etapa importante en este camino fue la decisión de unirse a la Sistema Nacional Integrado de Calidad de la Producción (Sqnpi)un esquema de certificación voluntario que tiene como objetivo Minimizar el uso de productos químicos sintéticos. y la optimización de los recursos utilizados en el cultivo, racionalizar la fertilización respetando principios ecológicos: el objetivo es reducir el impacto de la producción en el medio ambiente y en la salud de los consumidores. coprobCooperativa italiana del sector que comercializa la marca. Italia AzúcaresComenzó este viaje en 2020 con la ayuda de valoritaliaorganismo que brinda servicios de certificación: en ese año se habían adherido alrededor de 300 empresas para un total de 4800 hectáreas. En 2021, las empresas certificadas han pasado a ser 530, con una duplicación de las hectáreas implicadas, en las que se han alcanzado medias de producción ligeramente superiores a la media de la Cooperativa. Una tendencia positiva, a pesar de los diversos desafíos encontrados a lo largo del proceso de certificación: «La mayor limitación está ciertamente ligada a gestión burocrática por parte de las empresas agrícolas: por término medio, las empresas que cultivan remolacha no siempre están estructuradas para gestionar documentos de cierta importancia», explica Vera Dazzanresponsable de las certificaciones agrícolas y administración de la Cooperativa. Y añade: «Por eso Coprob funciona cursos de formación y pone a disposición de las empresas competencias y herramientas que pueden facilitar este paso, me atrevería a definir como ‘cultural’, indispensable no sólo para la certificación en sí sino para una mayor conciencia del empresario agrícola que hoy se enfrenta a la realidad de un mercado que exige trazabilidad, sostenibilidad y autenticidad».

Dazzan afirma que el sistema Sqnpi había despertado desconfianza en los primeros años de su introducción. «Hoy, sin embargo, gracias a la constante información y promoción dirigida a los agricultores, representa una realidad consolidada en el modus operandi de nuestras empresas, a la par de las buenas prácticas agrícolas». Los agricultores que se adhieren a la certificación son más de un millar, añade, destacando el compromiso de la cooperativa para promover esta evolución sostenible, incluso con algunos medidas adoptadas para alentar a los productores miembros a participar en el sistema. «Coprob Italia-Zuccheri apoya financieramente el proyecto, recompensando a las empresas que respetan las especificaciones y logran con éxito la certificación: de hecho la propia cooperativa asigna una cantidad de 100 euros por hectárea. Una contribución deseada por hectárea precisamente para incentivar la ‘extensión’ del método de cultivo y no la productividad a cualquier precio, que en cualquier caso es un factor importante», subraya Dazzan, señalando que «los miembros están constantemente informados sobre la reglamentación, las prácticas ordinarias y extraordinarias y las limitaciones que deben respetarse vinculadas a las especificaciones de producción que, recordamos, son regionales y Coprob opera hoy en seis regiones».

Los efectos positivos de la membresía se pueden ver a lo largo de toda la cadena de producción, con elevando los estándares de trazabilidad y sostenibilidad ambiental. Un compromiso reconocido y apreciado por los clientes, «que hoy en el mercado piden garantías ligadas a criterios de sostenibilidad y métodos de producción agrícola que mejoren el uso racional de los productos fitosanitarios y reconozcan un plus importante en la corta cadena de suministro italiana», continúa Dazzan.

Vera Dazzan, gerente de administración y certificación agrícola de Coprob

La cooperativa promueve la innovación en el sector con vistas a la sostenibilidad actuando en varios niveles. Por un lado, «apoya a los agricultores en el cultivo con apoyo técnico ad hoc», afirma Dazzan. Por otro lado, realiza actividades de investigación para la identificación de nuevas variedades cada vez más sensible al cambio climático, y se ocupa del desarrollo de técnicas de producción innovadoras capaces de optimizar los recursos ante una reducción de las moléculas químicas disponibles. «Coprob ha estado publicando voluntariamente el informe de sostenibilidad y lo mantiene actualizado anualmente, haciéndolo accesible al público en general en su sitio web institucional», continúa.

En este camino de la cooperativa, la contribución de Valoritalia como garante del sistema de certificación Sqnpi ha sido importante, señala Dazzan: «Es un organismo fundamental con un alto grado de organización y competencia del sistema, capaz de interpretar una realidad como la nuestra, que ve codo a codo a las pequeñas empresas agrícolas familiares, a las grandes empresas estructuradas y al sector de producción industrial. Ciertamente, la flexibilidad acompañada de precisión e integridad son características que no pueden faltar en un organismo de control que opera en nuestros procesos y que debe conocer específicamente la complejidad de nuestro sistema cooperativo que aporta particularidades adicionales respecto a otro tipo de empresas».

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