Preguntar. ¿Hasta qué punto estás herido?
Respuesta. No me duele, lo que lamento. Al final el sentimiento es básicamente de dolor. Ellos [el círculo de Alcaraz] Ellos velan por sus mejores intereses y yo vela por los míos, y así fue como sucedió. No llegamos a un acuerdo y todo es perfecto, pero al final es una pena porque la relación fue muy larga y fue muy bien en cuanto a resultados, entonces es una pena que se acabe. Es triste.
PAG. En pocas palabras: ¿al final fue una cuestión de dinero, de condiciones contractuales, o lo cubre todo?
r. No, no, no… No voy a entrar en detalles, pero simplemente, al final del año siempre hay un contrato que revisar y a veces se tocan determinadas cláusulas y otras no. Esta vez intentaron tocar algunas cláusulas, que son privadas, y no estuve de acuerdo. Ellos tienen sus intereses y yo los míos, y no estamos de acuerdo. Así fue, eso es todo.
Intentaron tocar algunas cláusulas y no estuve de acuerdo. Ellos tienen sus intereses y yo los míos.
PAG. Es sorprendente que ni siquiera se sentaran a hablar, que el resultado fuera tan frío.
r. Sí… Pero estas son sus decisiones. Pensaban que el contrato debía hacerse así, que era inamovible y que había que respetarlo.
PAG. ¿La decisión es de Alcaraz?
r. No voy a entrar allí. Carlos era consciente de hacia dónde iban las cosas, pero es una decisión de equipo y al final se decidió como el grupo que es. No sé quién era en concreto, ni pretendo señalar a nadie… Simplemente no hubo acuerdo.
PAG. Desde el punto de vista estratégico y también deportivo, ¿tú y tu padre tenéis perspectivas muy diferentes?
r. No voy a entrar allí.
PAG. El documental (Carlos Alcaraz: A mi manera) expone claramente las diferencias de opinión. ¿Te arrepientes de haberte expuesto de esa manera? ¿Lo haría de nuevo?
r. Sí, claro. No me arrepiento… Puedes ver lo que soy. Siempre he sido sincero. Intento ser coherente con mi forma de pensar y ver las cosas. Siempre intenté adaptarme lo máximo posible a la forma de ser de Carlos y creo que todo salió muy bien. Un joven como él necesita que le digan las cosas de la manera correcta y yo siempre me he mantenido firme en mis creencias. El documental es transparente.
Siempre he sido sincero. Intento ser constante y al mismo tiempo intenté adaptarme a Carlos lo máximo posible.
PAG. Desde que empezasteis a trabajar juntos hasta hoy, ¿cuánto ha cambiado Alcaraz? ¿La relación ha pasado de ser más paternal a ser estrictamente profesional?
r. Nuestra relación nunca ha sido padre-hijo. Ya tiene su familia. Creo que fui la persona que, justo en el momento en que necesitaba que alguien estuviera por encima de él, que le enseñara el camino que debía recorrer para convertirse en un gran tenista, yo estaba allí. La familia siempre ha estado y estará, por eso es necesario separar algunos términos: profesional y familiar. Todas las personas vamos cambiando según vamos ganando experiencia, por eso Carlos no puede ser el mismo con 15, 16 o 17 años que con 23, que pronto cumplirá 23, tanto en vivencias como en otras cuestiones: darse a conocer, poder adquisitivo… Todo eso te va cambiando poco a poco, aunque no tiene por qué ser necesariamente malo, ¿eh?

PAG. ¿Cuánto le pesó el regreso de Carlos a casa, a su academia de Murcia, y el hecho de abandonar la de Villena (Alicante), que usted viene comentando desde hace años?
r. Este problema es consecuencia de la demanda que ahora existe en el circuito. Tiene sus instalaciones en casa, su guarida para descansar y el espacio para desconectarse con sus amigos, así que [Ferrero Tennis Academy] Entendimos que pasaría cada vez más tiempo allí. No le dimos ningún problema y eso debe quedar claro.
PAG. ¿Y en qué medida influyó el hecho de que haya viajado menos esta temporada?
r. Al final, cuando las relaciones son tan duraderas, pon a alguien [Samuel López, a partir de la ruptura entre ambos el entrenador titular, después de haberse incorporado al equipo como complemento a finales de 2024] Que renueve su sangre y diga las cosas diferentes, siguiendo la misma línea, es positivo. Si no se hace esto, las conexiones se erosionarán, porque esa conversación única en última instancia cuesta dinero. Hoy en día el hecho de que normalmente haya dos entrenadores es bueno para el jugador y para los propios entrenadores, porque entonces tienes un poco más de tiempo para ti. Al contrario, diría que esta fue una de las razones por las que la relación duró más.
Hemos tenido una carrera impresionante, hacer realidad esos sueños que tenía cuando era niño fue muy complicado.
PAG. Teniendo en cuenta la personalidad de Alcaraz, ¿la empatía es tan importante o más que la transmisión de conocimientos?
r. Creo que es importante. Los jugadores son los que son, cada uno tiene un perfil diferente y su propia manera de hacer las cosas. Hay momentos en los que son buenos y momentos en los que no son tan buenos, por eso nosotros, como equipo, siempre hemos tratado de asegurarnos de que si los jóvenes les hacen ver algunas cosas de manera incorrecta, lo entenderán y tendrán perspectiva. Carlos siempre ha sido bastante maduro para su edad, pero al mismo tiempo es especial, evidentemente, y todos se han tenido que adaptar. Siempre hemos sabido estar en nuestro lugar y buscamos lo mejor para él.
PAG. ¿Qué te pide tu cuerpo ahora?
r. Dejemos que el dolor amaine un poco, porque no estar juntos me entristece, lógicamente. Después de todo lo vivido, llevará tiempo adaptarse a la situación, así como volver a generar esas ganas, ilusión y motivación necesarias para entrenar a otro jugador. Ahora toca quedarse en casa, invertir un poco más en la familia y luego, con calma, veremos qué sale.
PAG. ¿Qué puesto te queda?
r. Mantengo todo positivo. Hemos tenido una carrera impresionante, difícil de imaginar cuando estamos juntos. Es cierto que Carlos siempre tuvo potencial, pero hacer realidad esos sueños que tenía fue muy complicado y estábamos muy felices. Hasta ahora hemos estado viviendo un sueño. Es una pena por la relación que teníamos. Los finales siempre son tristes.
