Tanto la vitamina C como la vitamina D son importantes para el sistema inmunológico, pero funcionan de diferentes maneras. Durante la temporada de resfriados, gripes y gripe, se vuelve común preguntarse qué vitamina es más beneficiosa, cuando la realidad es que el efecto de ambas depende de la cantidad presente en el organismo.
La vitamina C es un poderoso antioxidante que estimula los glóbulos blancos, protege las células del daño y fortalece la primera línea de defensa del cuerpo contra los gérmenes. No previene completamente los resfriados, pero si se toma con regularidad puede reducir la gravedad de los síntomas y acortar la duración de la enfermedad.
La mayoría de los adultos necesitan entre 75 y 90 miligramos por día, de los cuales entre 200 y 500 mg se utilizan para obtener beneficios inmunológicos. Debido a que la deficiencia de vitamina C es poco común, las dosis altas no brindan ningún beneficio adicional y pueden causar malestar gastrointestinal.
La vitamina D actúa como guía para el sistema inmunológico, ayudando al cuerpo a reconocer y responder a los virus, reducir la inflamación y mejorar la salud respiratoria. Según investigaciones, las personas con deficiencia de vitamina D tienen mayor riesgo de sufrir infecciones respiratorias, y su uso es especialmente útil en invierno o cuando hay menos luz solar.
Los adultos necesitan entre 600 y 800 UI de vitamina D al día, pero muchas personas no obtienen esta cantidad, por lo que a veces se recomienda una dosis más alta después de la prueba. La vitamina D es difícil de obtener únicamente a través de la dieta, por lo que se necesita luz solar o suplementos.
Según las investigaciones, ninguno de los dos es completamente mejor. La vitamina D reduce el riesgo de infección al fortalecer la inmunidad general, mientras que la vitamina C reduce los síntomas del resfriado al estimular las células inmunitarias. Cantidades adecuadas de ambas vitaminas son esenciales para una inmunidad óptima.
Ambas vitaminas son más eficaces cuando se toman con regularidad, no sólo después de una enfermedad. La vitamina D proporciona beneficios a largo plazo, mientras que la vitamina C muestra mejores efectos con el uso continuo. Es seguro tomar ambos juntos y no interactúan negativamente entre sí.
