el corazon
A veces tiene patas y orejas como flores.
Todo tipo de señales
Y tienes las preguntas
y tienes dudas
y tiene cicatrices
Omar Lara.
Más allá del dolor y la respectiva cicatriz, un corazón es el símbolo inequívoco de los sentimientos de un pueblo que nunca ha sido domado y es capaz de construir un puente (kuykuytun). Una estructura construida para unir dos extremos separados, pero que en esta exposición logró conciliar estos dos mundos que muchas veces conviven sin tocarse. Un hecho palpable expresado por un grupo de tejedores que dieron vida a esta exposición:
«Para muchos de nosotros, la vida en la ciudad -con sus códigos, ritmos y una cultura tan influenciada por culturas extranjeras- convive con la vida en nuestra lof (comunidad), más lenta, más a tono con los ciclos naturales y centrada en el kelluwün (ayuda mutua), wenuywen (amistad) y la construcción del che (la persona mapuche)».
Razón suficiente para el nacimiento de este kuykuytun con el objetivo de resaltar la tradición del arte textil hecho en comunidad, como una forma natural en el trabajo de los pueblos indígenas que suelen confluir ante un desafío común, que hoy se erige, luego de un largo recorrido por la V Región, en el Centex de Valparaíso, dando visibilidad a una obra sujeta muchas veces a un contexto exclusivamente local, en el que se da por sentado que es una obra circunscrita sólo a ferias artesanales o costumbristas.
Ciertamente, un argumento que parte de la parcialidad de quienes ven el patrimonio de los pueblos indígenas como un arte menor, históricamente minado por una acumulación de prejuicios; desconociendo los conocimientos ancestrales que conlleva esta práctica, y que requiere de un estado de ánimo que trae consigo la meditación, que obra a favor de una tarea curativa, lo cual se evidencia en la voz de una de sus protagonistas, Ivonne Aballay:
“Me aferré a lo único que tenía para salir de este trance tan difícil, era en el witral, que encontré una conexión para liberar mi tristeza, frustración y culpa, y entender que si el marco te habla y está contigo en los momentos necesitas conectarte”.
En este sentido, la obra más excepcional de esta exposición fue tejida durante la pandemia de Covid-19, cuando 400 mujeres mapuche de todo Chile y Argentina acordaron crear el telar más largo del mundo. Un proceso de creación que duró más de dos años (hasta mayo de 2022), cuando 426 tejedoras se reunieron en Konün Traitraiko Leufu (Puerto Saavedra) para unir los tejidos, y así formar el Relmu, un arcoíris de colores que se desplegó en el paseo marítimo de esa ciudad, recorriendo casi un kilómetro de alegría y color. La que está destinada a desplegarse, luego de esta exposición, también en los cerros de Valparaíso, concibiendo el territorio como un solo cuerpo.
Por lo mismo, debemos ser capaces de comprender que, según la epistemología mapuche, la conexión espiritual con la tierra y los seres vivos es esencial, y es el fundamento de su esencia, ya que es parte de un “desciframiento”, que debemos aprender de este otro camino donde el colonialismo cultural nos ha distanciado de esta visión ancestral que entiende el mundo a partir de la sabiduría y el conocimiento que puede expresarse perfectamente a través de un telar que es también un kuykuytun o puente levadizo donde la urdimbre permite ayudarnos a fortalecer la vínculos de un territorio tan vasto como diversificado, y en el que la inclusión debe ser la base de todo.
Finalmente, Kuykuytun, cuenta una pintura en la que podemos sentir la visión del mundo expresada a través de un paisaje visual creado con la calma de las ñañas o mujeres mapuches que está representada en esta vasta ofrenda expuesta en el Centex, la cual es el fiel reflejo de su comunidad, que vive feliz haciendo lo que hace, como nos dice la tejedora Brenda Quidenao:
“En este Lof hay compañerismo, alegría, lealtad, una infinidad de cosas positivas, combinadas con un mismo sentimiento: nuestras ganas de revitalizar el arte textil mapuche, las ganas de seguir aprendiendo y nuestro amor por la lana”.
Un amor que trasciende el tiempo y el espacio, pero que sobrevive como un gran corazón.
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