A pesar de las garantías de Bruselas, ¿a quién le importa? carne de res Mercosur no afectará significativamente a la agricultura europea, el descontento dentro del agricultores sigue siendo intenso. El acuerdo comercial entre la UE y Mercosur se ha convertido en una columna vertebral política, ya que choca con los temores de los productores de competencia desleal, caída de precios y flexibilización de los estándares ambientales y de calidad.
La reciente movilización de más de 10.000 agricultores en Bruselas puso de relieve los efectos reales del acuerdo. Según argumentan, su implementación limitaría el límite de 99.000 toneladas de carne vacuna fresca y congelada importadas a la UE desde América Latina.
Tarifas e implicaciones económicas.
El comercio de carne vacuna representa un pequeño porcentaje del comercio total entre la UE y el Mercosur, que según los economistas es poco probable que cambie drásticamente incluso con la liberalización comercial. Los aranceles actuales sobre la carne vacuna del bloque latinoamericano ascienden actualmente al 60%.
Preocupaciones y obstáculos políticos
Si bien los datos muestran poco impacto en los productores europeos, las preocupaciones de los agricultores continúan influyendo en las negociaciones políticas sobre el acuerdo, según Politico. Mercosur está en el centro de la estrategia de la UE para ampliar las relaciones comerciales, luego de difíciles conversaciones arancelarias con Estados Unidos.
El objetivo de la Comisión Europea de firmar el acuerdo antes de Navidad no se logró, ya que la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, pidió más tiempo para tranquilizar a los agricultores. Mientras tanto, Francia, el mayor productor de carne vacuna de la UE, se mantiene cautelosa, al igual que Irlanda y Polonia.
Protecciones y partidarios del acuerdo
Países como Alemania, España y Portugal argumentan en cambio que las protecciones proporcionadas protegen adecuadamente la agricultura y piden que el acuerdo se active de inmediato. El eurodiputado portugués José Manuel Fernandes destacó que las 99.000 toneladas de carne de vacuno representan sólo el 1,5% de la producción europea, calificándolo de «desafío», pero no de motivo para perder una importante oportunidad geopolítica.
«Tenemos la oportunidad de trabajar con democracias que comparten los mismos valores… lo necesitamos para la seguridad alimentaria y para tener socios confiables», dijo, advirtiendo que «si Europa no se involucra, otros lo harán».
Calidad sobre cantidad
En 2025, la UE ya habrá importado alrededor de 120.000 toneladas de carne fresca y 99.000 toneladas de carne congelada. Según el acuerdo Mercosur, alrededor de 54.000 toneladas de carne fresca y 45.000 toneladas de carne congelada podrían ingresar a la UE con un arancel reducido del 7,5%.
Los economistas creen que los temores de un fuerte aumento de las importaciones son exagerados. Se estima que la reducción de derechos facilitará principalmente a los exportadores existentes, sin provocar una entrada masiva de nuevos actores al mercado.
Como señalan, la reacción contra el Mercosur proviene de un «muy pequeño grupo de agricultores» que, según ellos, «mantienen como rehén un acuerdo que beneficiará a otros grupos del sector agrícola».
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