«En mi opinión, en la etapa actual sería importante que el Ministerio de Educación prestara más atención al hecho de que las escuelas para minorías nacionales pueden ser un puente entre personas, niños que provienen de familias muy diferentes con diferentes actitudes hacia la sociedad. Esto puede convertirse en una ayuda, no sólo una amenaza. Veo las escuelas para minorías nacionales como una oportunidad, como una gran ayuda y no como una amenaza», dijo a Radio Žiniai el miércoles.
Según ella, al plantearse esta cuestión, en primer lugar hay que nombrar el problema que se intenta resolver.
«Me parece que las escuelas que enseñan en las lenguas de las minorías nacionales son el punto fuerte de Lituania. El hecho de que se conserven en Lituania, el hecho de que se les preste atención es importante. Este es un camino más largo hacia la integración, pero es correcto, es sostenible», afirmó V. Čmilytė-Nielsen.
La semana pasada, el Ministro de Educación, Ciencia y Deportes, Gintautas Jakštas, renovó el debate sobre las escuelas rusas, planteando la cuestión de si valdría la pena seguir el ejemplo de los estonios y letones y rechazar la enseñanza en ruso.
El ministerio tiene previsto elaborar en las próximas semanas una propuesta para la retirada gradual de las escuelas rusas. Según G. Jakštas, las escuelas de minorías nacionales, donde se enseñan lenguas de la Unión Europea o de países amigos de Lituania, podrían seguir funcionando en el país.
En Lituania, la red más densa de escuelas para minorías nacionales se encuentra en el sudeste de Lituania.
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